Chile: Recuerdos de la 'Guerra'
Chile: Recuerdos de la 'Guerra'

NELTUME

La palabra Neltume. de origen mapuche, quiere decir «dejar libre» (neln. neltun, nelcün: soltar, dejar ir libre; men. irse allá.), quizás por lo impresionante de su paisaje, sus antiguos habitantes le pusieron así.

Se encuentra situada hacia la cordillera en la Comuna de Panguipulli. Está situado a 56 Km. de Panguipulli y a 170 Km. de Valdivia.

En los sectores altos, en los cerros cercanos a Neltume. vivía y vive población mapuche. A veces ellos eran contratados para trabajar en el Complejo.

La imagen del pueblo de Neltume que evocan antiguos habitantes es así:

«Era como un campamento obrero, con una calle principal, de tierra, al costado de la cual estaban las dos fábricas. Las casas eran de madera vieja, forradas de terciado, una al lado de la otra. Existía además al aire libre un lavadero de ropa que utilizaban las mujeres de los obreros. Había dos canchas de fútbol. En el fundo Neltume había una pulpería».

De todos los poblados que formaban parte del Complejo. Neltume era el que tenía un mayor número de habitantes. Había alcanzado un cieno grado de urbanización, pues tenía las dos fábricas: la de Neltume y la de ex IMASA (1). En ellas se elaboraba madera, ventanas, puertas, etc. Esta actividad daba trabajo permanente a un gran número de personas.

Neltume contaba además con una posta de primeros auxilios, con un retén de carabineros y con una escuela de educación básica para los niños del lugar. Pero, también allí, en la época de la Unidad Popular concurrían adultos. La escuela, atendida por monjas, y dirigida por la Madre Modérata, que era la Superiora, organizó cursos vespertinos de educación secundaria para los trabajadores y sus familias. Esta idea y su realización surgió del Sindicato de Trabajadores de Neltume, dirigido por Mario Fuentealba (Ver Nota 1). A estos cursos asistían todas las tardes unos 20 alumnos, entre ellos Luis Pezo Jara, joven de 17 años, uno de los doce ejecutados.

En el año 1973 Neltume tenía una población estable de unas 2.500 a 3.000 personas. El numero aumentaba considerablemente en las épocas de mayor actividad.

Al solicitarle ahora a algunos lugareños de Neltume o a otras personas que vivieron que recuerden la vida de ese entonces, bajo el Gobierno de la Unidad Popular, dicen: «era un pueblo que bullía de actividad. Se desarrollaba en forma dinámica (...) La mayoría los habitantes del lugar tenían trabajo estable que les permitía vivir con comodidad y sin sobresaltos (...) La vida era alegre, nos visitábamos, nos ofrecíamos buenas comidas. La organización administrativa del Complejo velaba por una adecuada mantención y provisión de víveres. Teníamos lo necesario, lo básico. La vestimenta la adquiríamos en Panguipulli y no era difícil poder viajar hasta allá. El camino era de tierra y el bus demoraba unas tres horas, según el tiempo y la lluvia (...) En ocasiones viajábamos toda la familia y era como un paseo. Había una posta de primeros auxilios a cargo de un enfermero». Nos sorprendieron las referencias reiteradas a la existencia de una biblioteca y el interés que los trabajadores tenían por ella.

Como los centros de trabajo estaban a poca distancia de las casas y el horario de trabajo estaba regulado por la legislación vigente, los trabajadores disponían de bastante tiempo libre. Esas horas las compartían con sus familias, cultivando huertos, picando leña, criando algunos animales.

Ramón Cousiño (2) antiguo obrero del Complejo nos relató:

«En ese tiempo, las reuniones sindicales y políticas eran de gran importancia. Muchos trabajadores empezaron a militar en los piulidos de la Unidad Popular y en el MIR. La militancia se convirtió en un motor de crecimiento. En esa época los trabajadores veían en los partidos políticos un instrumento de organización, de aprendizaje. Como un medio para alcanzar un cambio, que les permitiera el, acceso a una vida mejor, al conocimiento, a una mayor participación: que 1 ayudara a defender sus intereses.»

Por otra parte, en los alrededores de Neltume, unos seis o 10 Kms hacia el norte, el había instalado un pequeño campamento de adiestramiento «paramilitar». A ese lugar concurrían jóvenes estudiantes que venían de Santiago y de otros lugares del país.

Según Guillermo Rodríguez., actual preso político, quien fue antiguo instructor de dicho campamento, nos cuenta: «allí no se hacía preparación militar propiamente tal, sino cursos de educación política, organización y gimnasia. Una o dos pistolas servían para aprender, arme, desarme y limpieza del arma. Todo eso estaba concebido como una mínima preparación para la autodefensa.» Este campamento era similar a otros que tenían los partidos Comunista y Socialista. En ninguno de ellos, se constituyó jamás un grupo militar propiamente tal. Otras personas que también conocieron la experiencia, afirman enfáticamente que este trabajo era compartimentado, que los militantes obreros del Complejo Maderero lo desconocían, y no tenían ninguna relación con dichas escuelas de formación.

El deporte favorito en Neltume era el fútbol. Era habitual que las familias concurrieran a Ia cancha, a acompañar y a avivar a los equipos. Era habitual que después de estos partidos «se prepararan asados con abundantes bebidas». Según nuestros informantes «eran sanos y casi nunca tomaban bebidas alcohólicas (...) el alcoholismo casi no existía en esa época».

En el año 1972, el propio Presidente Salvador Allende permaneció en el Complejo durante tres días, visitando las comunidades mapuches y trabajando con el Consejo de Administración. Hasta hoy todos hablan de los años de la Unidad Popular como de tiempos buenos, de esperanza y armonía. No trepidan en reconocer su adhesión al gobierno popular, y aún se muestran agradecidos del reconocimiento que tuvieron como personas.

Recordemos solamente lo que el periodista Leonardo Cáceres escribió en la revista Vea del 25 de febrero de 1971:

«nunca en la historia había llegado hasta el lugar, ni un Intendente, menos aún un Ministro de Estado. El martes 16 de febrero de 1971, al mediodía, vieron por primera vez un helicóptero. De él descendió nada menos que el Ministro del Interior».

1. GOLPE DE ESTADO Y ASALTO AL RETEN DE CARABINEROS

El Golpe de Estado fue algo sorpresivo paro los campesinos. Zunilda Cruces, esposa de Sergio Bravo Aguilera, trabajador del Complejo y uno de los doce ejecutados, relata así ese día:

«recuerdo que fue martes. Como siempre, amanecimos de muy buen humor. Con Sergio, planificamos todo para ir con el niño a pasar las fiestas del 18 de septiembre a Temuco, donde vivía mi familia. Luego, tanto Sergio como René, se fueron al trabajo. Eran como las ocho de la mañana».

«Me puse a hacer el aseo y prendí la radio. Entonces empecé a oír noticias importantes, escuché a un General que decía que el Presidente Allende debía renunciar. Luego dijeron «¡extra! ¡extra!» y anunciaron que había un Golpe de Estado y se habían tomado la Moneda (...) A pesar de que yo no tenía idea de lo que significaba la palabra Golpe de Estado, me asusté y me fui a la casa de mi suegra y le conté que algo muy extraño estaba pasando. Despertamos a José, el hermano mayor de los Bravo, que se vistió muy rápido y se fue».

«Cuando vinieron los chiquillos -se refiere a su esposo y su cuñado- a almorzar, les contamos lo que habíamos oído. Escucharon, no dijeron nada y se , fueron a trabajar. En la tarde Sergio vino como todos los días, con la leña al hombro. Siempre la traía. Ese día no vinieron los demás jóvenes, que siempre venían (...).Cuando estaba oscureciendo vino un muchacha a decirle a Sergio que se tenía que ir. Pero él le contestó ¿por qué?, y se quedó en la casa conmigo».

Los demás habitantes de Neltume se fueron enterando del golpe, uno por uno: Osvaldo Alvarado Pérez (3) al recordar ese día nos relató:

«a la una de la tarde del día 11 hicimos una asamblea con todos los trabajadores. También se encontraban allí tres ciudadanos suecos, que pertenecían a un grupo de voluntarios. Uno se llamaba Cristian Lund y el otro Svantc Grande, que trabajaban con nosotros asesorándonos. Había además una ciudadana sueca que era ingeniera de caminos. También recuerdo a un ecuatoriano, Héctor Vega, personaje extraño, que desapareció del Complejo después del golpe. No había más extranjeros, salvo un médico belga que en realidad era chileno. (4)

«La asamblea la hicimos en la oficina central del Complejo. Reinaba un desconcierto absoluto y algunos tenían miedo. Se discutió, pero no teníamos muchas alternativas, ya que no había armas (...) Los compañeros del MIR tenían algunas pistolas (...) Por lo demás, nunca se descubrió un arma en el Complejo. eso quedó claro en el proceso que hicieron y los militares nunca encontraron nada.»

«Nosotros, los socialistas, fuimos de la opinión que no podíamos resistir. Los del MIR, en cambio, insistían en que teníamos que defender el Complejo y el Gobierno de la Unidad Popular

(...) Liendo era muy honesto en lo que creía y decía, pero fue muy irresponsable. Lo único que él tenía eran deseos de justicia social y mucha voluntad, pero no tenía nada con que resistir».

Osvaldo Alvarado, también recuerda que previo al Golpe ya se habían realizado ejercicios de guerra, con vuelos rasantes sobre el Complejo:

«esto nos había llamado mucho la atención. Nos dimos cuenta que el Golpe de Estado era una posibilidad real y que nosotros estábamos absolutamente indefensos».

«La decisión de la asamblea fue cuidarse, sobrevivir (...) Personalmente me fui con otros dos compañeros a la cordillera a esperar los acontecimientos».

«Creo que los compañeros del MIR se reunieron separadamente y decidieron obtener armas en el retén para resistir. En verdad lo que hicieron esa noche fue muy débil; José Liendo, luego de un disparo les habló a los carabineros para que le ayudaran a defender el Gobierno de la Unidad Popular. En voz alta les pidió que al menos les entregaran las armas. Pero ellos le respondieron con ráfagas de metralleta. Hacía poco que el Gobierno de la Unidad Popular les había entregado a los carabineros armas modernas».

Lo que hemos logrado reconstruir respecto a la versión oficial del asalto al Retén de Carabineros, lo hemos obtenido de dos fuentes: del Dictamen No. 59 del Consejo de Guerra respectivo y del testimonio de los sobrevivientes del lugar.

En el dictamen No 59. Consejo de Guerra, Causa Rol 1597-73, se describe que:

«en la madrugada del día 12 de septiembre de 1973 se efectuó en la sede del Club deportivo ASODEN, de Neltume una reunión con el fin de preparar el asalto al Retén de Carabineros de dicho lugar, la que fue dirigida por José Gregorio Liendo Vera, Rene Roberto Acuña Reyes, un tal 'Lucas' y un tal 'Braulio'. En esa reunión se enseñó la preparación de bombas Molotov, se distribuyó y se hizo el aseo del armamento y se prepararon las cargas de dinamita; y que para citar a esta reunión se movilizaron a distintos predios del sector, entre otros, José Gregorio Liendo Vera, Emilio Betanzo y Osvaldo Alvarado Pérez.»

«Que a las 04 horas del día 12 de septiembre de 1973, un grupo aproximado de 90 personas, dividido en varias brigadas atacó el Retén de Carabineros de Neltume. que se encontraba a cargo del Sargento Primero Benito Carrasco Riffo y con el siguiente personal: Cabo Juan Vicente Campos Campos y los carabineros Rene Enrique Cáceres Aedo y Belisario Navarrete Sánchez. Que en ese ataque se emplearon armas de fuego cortas y largas, dinamita y bombas incendiarias. Que alrededor de las 05 horas llegaron a reforzar el Retén el Capitán Francisco Hernán Pereira Opazo, cabo Paulino Flores Rivas y carabineros: Rufino Rodríguez Carrillo y Carlos Efraín Godoy Henríquez, y con su ayuda se logró repeler a los atacantes, quienes se retiraron alrededor de las 6.30 hrs.».

De la lectura de este dictamen se pueden deducir al menos cuatro grandes conclusiones:

1. Que en ese ataque no hubo muertes en ninguno de los bandos que se enfrentaron.

2. Que el sitio al Retén no puede haber sido muy intenso ya que los cuatro; carabineros que llegaron a reforzar a los cuatro que ya se encontraban, entraron sin dificultades.

3. Que muchos de los que participaron sólo aprendieron el 11 de septiembre a preparar artefactos explosivos.

4. Que a pesar de que los atacantes, como dice el informe, contaban con dinamita, su intención no fue de ningún modo destruir el Retén ni menos asesinar a sus ocupantes ya que no la usaron.

Por otra parte, distintas son la versiones entregadas por las personas que sobrevivieron a la represión:

Rosamel Bravo Aguilera, hermano de uno de los ejecutados afirma:

«En el asalto del reten no pasó nada, los carabineros estaban bien equipados y por radio podían hablar. En verdad ellos eran los únicos que podían hablar y los que tenían las armas».

Isaías Aguayo, quien había llegado a vivir al Fundo Neltume en 1958 afirmó:

«En el asalto no murió nadie (...) inventaron que habían muerto tres carabineros, pero eso no es cierto (...) no murió nadie ni siquiera hubo heridos».

Juan García, hermano de Santiago Segundo -quien sería hecho prisionero días despues del Golpe y luego ejecutado- relata:

«fui personalmente a mirar, no había sucedido nada. el Retén estaba igualito no tenía ni siquiera un vidrio quebrado».

A su vez, la señora Adela Sandoval, cuyo hijo Eugenio también fue detenido, afirma:

«tanto mi hijo como los dos jóvenes pensionistas -Santiago Segundo García Morales y Víctor Segundo Saavedra Muñoz, quienes fueron ejecutados- esa noche estaban en la casa. Sentimos un baleo, pero fue sólo un ratito. Las balas; salían desde el Retén (...) No sé cómo pensaban defenderse esos niños, si sólo, tenían botellas. Yo me di cuenta esa tarde que se me habían perdido algunas (...)»

La familia de Enrique Guzmán Soto dice:

«a nuestro hermano, se lo llevaron por el asalto al Retén. No sal realmente lo que pasó. Si hubo asalto, no fue en todo caso paro matar. Ellos querían armas para defender el Gobierno de la Unidad Popular. En ese asalto no hubo ninguna baja y al otro día el retén se veía normal, como si nada hubiera pasado, de modo que mi hermano fue injustamente ejecutado».

Zunilda, mujer de Sergio Bravo, recuerda:

«Esa noche sentimos una balacera terrible, venía del lado del Retén. Sergio estaba conmigo en la casa y trataba de hacer dormir al niño. Yo sé que no hubo tal asalto, no tenían armas ni material para hacerlo. Además, al día siguiente vimos que todos los disparos vinieron desde adentro del Retén».

La madre de Sergio Bravo relata:

«Dijeron que los hijos míos habrían ido a hacer el asalto al Retén, ¿qué asalto?. Un tiempo después vino un abogado y examinó todo y ese señor, así como todos nosotros, no encontró ninguna seña que de afuera le hubieran disparado al Retén. Todas las balas salían desde adentro».

2. REPRESIÓN EN NELTUME

La familia de Enrique Guzmán Soto cree que:

«el asalto al cuartel sirvió como pretexto para que al día siguiente se desencadenara una terrible represión. Los militares llegaron por tierra y por aire. Mas de 500 militares y carabineros allanaban las casas, rompían todo y detenían como bestias a los trabajadores y campesinos (...) Todos los días se llevaban gente (...) Andaban con listas, con libros con sus nombres. En Neltume habían logrado introducir soplones, algunos todavía andan por ahí».

Osvaldo Alvarado estuvo escondido en un bosque, muy cerca de las oficinas de Neltume y del lugar donde las fuerzas armadas habían establecido su campamento. Desde allí podía observar todo lo que sucedía. Además algunos compañeros me llevaban información diariamente. La situación era horrenda, una cacería. El día 12 llego primero un camión con carabineros, enseguida los militares, luego helicópteros de Temuco. Los aviones llegaron con rockets y disparaban sobre los bosques. Era una guerra para ellos, una verdadera guerra. Los campesinos estaban horrorizados. A los que detenían los torturaban ahí mismo, para que confesaran: ¿dónde estaban las armas?, ¿dónde estaba el Comandante Pepe y los guerrilleros?, ¿dónde estaban los dirigentes del Complejo?. Nos buscaban con listas en mano a todos los que habíamos trabajado y dirigido el Complejo».

Las detenciones superaron rápidamente centenas de campesinos y trabajadores forestales. Unos caían por el cerco militar, otros se entregaban voluntariamente, a otros los denunciaban ex-latifundistas o miembros de la Gendarmería Argentina (Ver nota 2), cuando perseguidos trataban de encontrar refugio en el país vecino.

La mayor parte de la prensa local y nacional, encabezó la información de estos acontecimientos con titulares como: «DESBARATADOS EXTREMISTAS DEL COMPLEJO», y como bajada de título: «Cayeron todos los extremistas» - cualquier persona puede visitar ahora el lugar.»

El Correo de Valdivia, del 29 de septiembre de 1973 y El Mercurio, del 30 de septiembre de 1973, publican así las noticias:

«La operación militar arrojó como resultado las siguientes detenciones; J Gregorio Liendo. alias el 'Comandante Pepe': Yolanda Avila Velázquez, esposa de Liendo: Luis Pezo Jara, Pedro Barría Ordóñez, Domingo Rodríguez Navarro, Raúl Rodríguez Avendaño y Juan Segundo Avila. Todos ellos fueron traslados a Valdivia y se encuentran en estos momentos a disposición del Servicios Inteligencia Militar para los interrogatorios correspondientes». O bien, : «COMANDANTE PEPE FUE DETENIDO JUNTO A OTROS 16 EXTREMISTAS». «En la localidad de Panguipulli, Valdivia, fue detenido en la madrugada de ayer el militante socialista y agitador extremista. José Gregorio Liendo, alias 'El Comandante Pepe' La información fue proporcionada ayer por el secretario de Prensa de la Junta de Gobierno. Federico Willowghby en conferencia de prensa con periodistas extranjeros y nacionales.» En esa oportunidad. como dijimos anteriormente, Willowghby dijo que ellos se entregaron sin oponer mayor resistencia».

En la Semana Local de El Correo de Valdivia del 23 de septiembre de 1973, se lee:

«Durante un operativo que duró largas horas, fue reducido el sector mirista del Complejo Maderero de Panguipulli. que encabezaba José Gregorio Liendo. Un total de 24 detenidos llegó a la Cárcel de Valdivia».

El Mercurio, del 29 de septiembre de 1973, menciona que:

«Veintiocho individuos que fueron detenidos en el Complejo Maderero Panguipulli, sector Neltume, prestaron declaraciones ante el fiscal de Carabineros, abogado Eugenio Herrera».

« Entre los detenidos llevados a presencia del fiscal se contaban José Gregorio Liendo, apodado 'EL Comandante Pepe' y un ciudadano de nacionalidad ecuatoriana. Durante el interrogatorio los detenidos permanecieron en el Hall de I Prefectura bajo fuerte custodia de vigilantes de prisioneros».

En el diario El Correo de Valdivia del 30 de septiembre, se informa lo siguiente:

«De las 16 celdas de incomunicación existentes en el segundo piso del edificio, fue dable la identificación de quince de ellas, en las que permanecen, estrictamente incomunicados, el ex-alcalde, Luis Díaz Bórquez: la esposa del Pepe, delincuente común, que encabezaba un grupo de extremistas en la precordillera, Irene Yolanda Avila: el extremista de la Universidad Austral Fernando Krauss, junto al dirigente mirista de esa misma corporación, José Rene Barrientos, Luis Ortiz Orellana, Carlos Ivan Aedo, Luis Domingo Rodríguez, Pedro Barría Ordóñez, Raúl Rodríguez, Juan Burgos, Luis Fuentealba Cárdenas, Sergio Bravo, Luis Pezo Jara, Héctor Canales, Reno Jara. Entre los incomunicados, no aparecía la identificación de la celda del 'Pepe', delincuente, que según lo declarado a los periodistas por el Comandante Juan Michelson Délano, del Cuarto Juzgado Militar, será sometido a un Consejo de Guerra. Tal declaración fue formulada por Michelson frente a un requerimiento periodístico al término de la visita de cárcel. Al consultársele a dicho oficial si el 'Pepe' era el único individuo en situación de ser enfrentado a un Consejo de Guerra y si tal condición le reportaría el fusilamiento, Michelson se negó a contestar, limitándose a señalar que no podía adelantarse a un proceso».

El artículo continúa señalando que:

«El Coronel González y su comitiva desistió, durante la visita carcelaria de pasar por la galería de los prisioneros procesados por la Justicia Militar, explicándose, posteriormente, que se había optado por acoger reclamos escritos de éstos, los que fueron presentados en un numero de 32».

«En el curso de la visita asimismo se ratificó la detención del Tepe' aunque no se indicó el lugar donde se encontraba».

«En torno al calificativo de presos políticos que se les estaba dando en el curso de la visita, a quienes han infringido la Constitución y la Ley atentando contra la seguridad del Estado, el Ministro Edgardo Pineda fue enfático para señalar que no se trata de presos políticos sino de individuos que han infringido flagrantemente las disposiciones de la justicia Militar, la Ley sobre Control de armas, los Bandos Militares y la Ley de Seguridad del Estado, de suerte que están siendo procesados por estos delitos. Internamente son éstos calificados sólo como prisioneros. La explicación, según Edgardo Pineda, la entregaba como una manera de aclarar el sentido de la imagen que arroja uno u otro calificativo».

Los lectores de esa prensa ni se imaginaron , en aquellos tiempos, que tras esa información seguiría una serie de detenciones nunca publicadas. Si bien, tanto El Correo de Valdivia del 29 de septiembre 1973, como El Mercurio, del 3 de octubre del mismo año, insinúan que no todo terminó con la caída de Liendo, su esposa y otras 24 personas.

Entre los días 4 y 6 de octubre los titulares de primera pagina inundaron la prensa, la noticia del fusilamiento del «Comandante Pepe» y otros «11 extremistas» en Valdivia.

La noticia sólo se centró en reproducir el comunicado entregado por el jefe de relaciones públicas de la División de Caballería, Mayor Klaus Jaschan Sch., que decía:

«El jefe de zona en Estado de sitio de Valdivia ha dispuesto se dé a conocer la siguiente información: en cumplimiento de una sentencia dictada por un Consejo de Guerra y aprobada por la Junta de Gobierno, el dia 3 de octubre de 1973, a las 20:40 horas, fue ajusticiado en fusilamiento el reo José Gregorio Liendo Vera, alias el 'Comandante Pepe'. Dicha pena fue impuesta por los tribunales militares en tiempos de guerra, cumpliéndose así el procedimiento para estos casos señala el código de Justicia Militar» (La Segunda 4 de octubre de 19 El Mercurio. 5 de octubre de 1973; El Correo de Valdivia 3 de octubre de 1973: La Tercera y Las Ultimas Noticias del 5 de octubre de 1973).

El 6 de octubre los mismos periódicos, en sus primera páginas informan sobre un nuevo comunicado entregado por Klaus Jaschan Sch.:

«El jefe de zona en Estado de Sitio de Valdivia ha dispuesto se dé a conocer la siguiente información: en cumplimiento a una sentencia dictada por un Consejo de Guerra y aprobada por la Junta de Gobierno Militar, en Valdivia, a las 201 del día 4 de octubre de 1973 se aplicó la pena de muerte en fusilamiento a los siguientes reos condenados, conforme al procedimiento establecido en el Código de Justicia Militar para los Tribunales Militares en tiempo de guerra, como autores de graves delitos, entre otros los cometidos material o intelectualmente con ocasión del alevoso asalto y ataque al Retén de carabineros de Neltume perpetrado en la madrugada del día 12 de septiembre de 1973, por un grupo numeroso terroristas fuertemente armados y organizados paramilitarmente, en circunstancias que todo el territorio nacional estaba en Estado de Sitio y por tanto bajo régimen de Ley Marcial: Rudemir Saavedra Bahamondes, Víctor Eugenio Rudolph Reyes, Víctor Segundo Saavedra Muñoz, Santiago Segundo García Morales. Luis Mario Valenzuela Ferrada, Sergio Jaime Bravo Aguilera, Luis Hernán Pezo Jara, Fernando Krauss Iturra.José Rene Barrientos Warner, Pedro Purísimo Barría Ordeñez, Enrique del Carmen Guzmán Soto.»

Cabe hacer notar que estas doce condenas a muerte estarían respaldadas por sentencias dictadas por dos Consejos de Guerra: causas 1323-73 y 1341 -73 de acuerdo a la causa 14 73 que es la del Consejo de Guerra referido al Plan Z, la cual constantemente hace referencia a las ejecuciones (Ver nota 3)

Sin embargo, al no poder accederá las dos primeras causas, no hemos logrado despejar muchas incógnitas y contradicciones que surgen al revisar la prensa de antaño y confrontarla con los testimonios de familiares y testigos de los acontecimientos.

¿Quiénes eran estos doce ejecutados?.

1. José Gregorio Liendo Vera: 28 años, casado, un hijo. Nacido en Punta Arenas, estudiante de cuarto año de Ingeniería Agrónoma. Militante de Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Fue detenido el 17 de septiembre en Neltume y fusilado el 3 de octubre de 1973 en Valdivia.

2. Pedro Purísimo Barría Ordóñez: 23 años, soltero, nacido en Valdivia. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Tenía estudios secundarios. Fue detenido junto a José Liendo en la cordillera y fusilado el 4 de Octubre de 1973. Sus padres eran pequeños propietarios.

3. Luis Hernán Pezo Jara: 19 años, soltero. Nacido en Neltume, de origen campesino. Obrero maderero del Complejo. Estudios básicos. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Fue detenido en la cordillera junto a José Liendo, Pedro Purísimo y Yolanda Avila. Fue fusilado el 4 de octubre de 1973 en Valdivia.

4. Santiago Segundo García Morales: 24 años, soltero, campesino, originario de Panguipulli. Obrero maderero de ex-IMASA. Militante del Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR. Fue detenido en Neltume y ejecutado el 4 de octubre en Valdivia.

5. Víctor Segundo Valeriano Saavedra Muñoz: 19 años soltero, oriundo de Panguipulli, de origen campesino. Educación básica. Miembro del Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR. Trabajaba como obrero maderero. Fue detenido en Neltume y ejecutado el 4 de octubre en Valdivia.

6. Sergio Jaime Bravo Aguilera: 24 años. Casado, un hijo, oriundo de Neltume, de origen campesino. Educación básica. Militante del Movimiento de Campesinos Revolucionarios, MCR. Trabajaba como obrero de ex- IMASA. Detenido en Neltume es fusilado el 4 de octubre de 1973.

7. Rudemir Saavedra Bahamondes: 29 años, casado, tres hijos. Su esposa se encontraba embarazada de tres meses, en septiembre de 1973. De origen campesino, era oriundo de Frutillar. Estudios básicos. Jefe del aserradero de la sección Quebrada Honda, del Predio Huilo Huilo. Militante del MIR, fue detenido en los alrededores de Neltume y fusilado el 4 de octubre de 1973.

8. Enrique del Carmen Guzmán Soto: 22 años, casado, tres hijos., Era obrero del Complejo. Militante del Movimiento Campesino Revolucionario, MCR. Oriundo de Neltume. Fusilado en Valdivia el 4 de octubre de 1973.

9. Víctor Eugenio Rudolph Reyes: 27 años, casado, un hijo. Su esposa se encontraba embarazada de 7 meses, cuando lo detuvieron. Tenía Educación Secundaria. Era oriundo de Panguipulli. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Al momento del golpe, era empleado de ex- IMASA. Fue ejecutado el 4 de octubre de 1973 en Valdivia.

10. Luis Mario Valenzuela Ferrada: 20 años, soltero, de origen campesino y oriundo de la zona de Neltume, obrero de ex-IMASA. Miembro Movimiento Campesino Revolucionario, MCR. Fue ejecutado el 4 de octubre de 1973.

11. Rene José Barrientos Warner: 29 años, casado, un hijo. Estudiante de Música, Castellano y Filosofía en la Universidad Austral. Nacido el Chiloé. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Fue detenido en Valdivia a fines de septiembre y fusilado el 4 de octubre de 1973 en la misma ciudad.

12. Fernando Krauss Iturra: tenía 25 años, casado, una hija. Su mujer estaba embarazada de seis meses al momento de su detención. Nació en Concepción. Estudiaba Pedagogía en Castellano en la Universidad Austral Valdivia. Secretario Regional en esta ciudad del Movimiento de 1zquierda Revolucionaria, MIR. Fue detenido en Valdivia y fusilado el 4 de octubre de 1973.

En síntesis, los doce ejecutados eran chilenos. Sus edades fluctuaban entre 29 años el mayor -Rene José Barrientos Warner- y 17, Luis Hernán Pezo Jara, el menor.

Siete de ellos eran casados: José G. Liendo Vera, Sergio J. Bravo Muñoz, Luis Guzmán Solo, Víctor E. Rudolph. Rudemir Saavedra, René José Barrientos y Fernando Krauss. Los demás eran solteros.

Catorce niños, tres aún en gestación y el resto entre tres meses de edad y seis perdieron a sus padres. De modo que catorce niños quedaron huérfanos de padre. Todos eran de origen campesino, salvo Fernando Krauss, Rene Barrientos y José Gregorio Liendo que pertenecían a sectores medios.

La mayoría de ellos, eran oriundos del Departamento de Panguipulli. Salvo Rene Barrientos, cuya familia era de Chiloé, José Gregorio Liendo que había nacido en Punta Arenas y Fernando Krauss, que era de Concepción. Los demás eran de Neltume o sus alrededores. Todos, además, vivían en la zona, salvo Rene Barrientos y Fernando Krauss, que vivían con sus esposas e hijos en Valdivia.

Tres de ellos tenían estudios universitarios: José Liendo, Rene Barrientos, y Fernando Krauss. Pedro Purísimo Barría y Víctor Eugenio Rudolph tenían estudios secundarios. Los siete restantes sólo habían cursado algunos años de Educación Básica.

Eran obreros del Complejo Maderero: Luis Hernán Pezo Jara, Santiago Segundo García, Sergio Bravo, Luis Enrique Guzmán y Víctor Segundo Saavedra. Empleados del Complejo o de la Fábrica de Neltume eran: Luis Mario Valenzuela, Víctor Rudolph y Rudemir Saavedra. No tenían ningún cargo en el Complejo: José Gregorio Liendo, Pedro Purísimo Barría, Rene Barrientos y Fernando Krauss.

Eran militantes del MIR o de las organizaciones sociales impulsadas por el MIR, conocidas como «frentes intermedios» tales como el Movimiento Campesino Revolucionario, M.C.R y el Frente de Trabajadores Revolucionarios, F.T.R.

Todos ellos fueron detenidos en el pueblo de Neltume o sus alrededores, salvo Fernando Krauss y Rene Barrientos, que fueren detenidos en Valdivia.

Los detenidos en Neltume o alrededores fueron trasladados al Retén de Carabineros de Neltume, Liquiñe, Choshuenco o Panguipulli, donde fueron brutalmente torturados. Fernando Krauss y Rene Barrientos fueron detenidos en Valdivia y trasladados al Regimiento de Valdivia.

Todos permanecieron solos, incomunicados en celdas individuales en la cárcel de Vadivia. Desconocemos el lugar donde tenían incomunicado a José Gregorio Liendo.

Los doce fueron vinculados al asalto al Retén de Neltume, y fueron sometidos a Consejos de Guerra y fusilados. José Liendo fue ejecutado el día 3 de octubre a las 20:40 Hrs., los demás lo fueron el día 4 de octubre a partir de las 18:45 hrs.

3. LOS DOCE EJECUTADOS: DETENCIÓN, TORTURA, VIDA Y MUERTE

Detención

El primero del grupo en ser detenido, fue Rudemir Saavedra. Su esposa. Ida Sepúlveda, recuerda así la detención:

«El 12 de septiembre, como a las dos de la tarde, un helicóptero sobrevolaba la casa. Rudemir salió para ir a su oficina, en el aserradero, para ver lo que pasaba. Nosotros vivíamos en un altito, pero el no alcanzó a llegar a la calle, pues ya venían los militares a detenerlo, se lo llevaron al Fundo Pilmaiquén y ahí lo juntaron con otros compañeros: Más tarde los trasaladaron a Valdivia.»

Su amigo y compañero Ramón Cousiño nos relató:

«Los militares forzaban a los detenidos a entregar nombres y reconocer a los dirigentes locales. Entonces. Rudemir les dijo que los demás no tenían nada que ver y que si alguien tenía que responder por algo sería él, ya que él sí que era militante del MIR y encargado del sector (...) entonces liberaron a los demás y a Rudemir lo trasladaron a Liquiñe».

A Enrique del Carmen Guzmán Soto lo apresaron el día 13 de septiembre, mientras trabajaba tranquilamente, limpiando un canal. Fue detenido por carabineros, que no eran de Neltume.

Víctor Eugenio Rudolph Reyes fue detenido en la esquina de su casa. el día domingo 16 de septiembre.

Santiago Segundo García y Víctor Segundo Saavedra Muñoz fueron detenidos el 17 de septiembre, en sus lugares de trabajo y luego trasladados a la Comisaría de Panguipulli.

De modo que, ninguno de los cuatro anteriormente mencionados se escondió o se fue del lugar.

En cambio, luego del asalto al Retén de Neltume. José Gregorio Liendo y Luis Hernán Pezo se fueron a la cordillera junto a 15 trabajadores, entre ellos iba Ramón Cousiño. Todos ellos eran militantes del MIR.

Yolanda, esposa de Liendo. con su hijo Vladimir. que en esa época tenía dos años. los siguió por otros caminos hasta encontrarlos y unírseles. Meses mas tarde. Yolanda relata la madre y hermana de Liendo esos momentos:

«Decidí buscar a José y con mi niño en brazos, esa madrugada comencé a subir a la cordillera. Sabía que José por su enfermedad al corazón no podría resistir, él se cansaba al caminar en el plano, por eso andaba siempre a caballo; no podría subir la cordillera. Decidí ir a buscarlo (...) lo encontré junto a sus compañeros algunos kilómetros más arriba de Neltume. Cuando nos habíamos alejado bastante, José decidió volver a buscar a su amigo y compañero Pedro, Purísimo, que a consecuencia de una poliomielitis, tenía su pierna izquierda; atrofiada y no podía caminar sin muletas».

Pedro Purísimo estaba en el pueblito de Liquiñe y mientras José Liendo fue a buscar a Yolanda y el grupo lo esperaron escondidos en la cordillera. Al cabo de algunas horas vio aparecer a José. Llevaba a Pedro prácticamente en brazos.

«Se ahogaba, casi no podía respirar, decidimos entonces cavar un hoyo en la tierra, para ocultarnos. Lo único que teníamos como arma era el cuchillo de Pepe.

En esos días los militares habían detenido en Liquiñe a su hermano. Yolanda dice:

«Fue brutalmente torturado pañi que diera nuestro paradero. La cordillera estaba nevada, y los helicópteros sobrevolaban los bosques, permanentemente. Teníamos frío y hambre. Pepe no perdía las esperanzas. El día 18 de septiembre cuando llevábamos cinco días sin comer, oímos voces que subían la cordillera. Pepe se alegró, porque pensó que eran los campesinos; los demás, en cambio, creyeron que eran los militares y decidieron irse del lugar. Pedro Barría y Luis Pezo se quedaron con nosotros».

Estos antecedentes fueron ratificados por Ramón Cousiño. El relato de Yolanda continúa:

«Yo me di cuenta que eran los militares. 'Son los militares', le dije. Pepe se levantó y con las manos vacías caminó hacia ellos. Más de cien hombres lo rodearon y luego lo golpearon hasta botarlo al suelo. En el suelo lo amarraron como a un saco. Luego nos detuvieron a nosotros y a todos amarrados nos llevaron hasta una explanada, allí nos subieron a un helicóptero trasladándonos hasta el Retén de Liquiñe».

La familia de Liendo relata que los carabineros, especialmente uno. quería que Yolanda le entregara el niño. Ella no aceptó y lo mantuvo consigo hasta entregárselo a su padre cuando éste llegó a buscarlo al Retén de Liquiñe.

En el Retén. José Liendo y sus compañeros, según varios testigos, fueron horriblemente torturados. El 19 de septiembre los trasladaron a Valdivia.

Sergio Jaime Bravo Aguilera, fue detenido el 19 de septiembre, junto a Luis Mario Valenzuela Ferrada en la Fábrica del Complejo, donde trabajaban. Ellos habían continuado asistiendo normalmente a sus faenas. En la Comisaría de Liquiñe ambos fueron brutalmente golpeados.

Rene Barrientos fue detenido, posiblemente, también el día 19 en Valdivia, luego que se presentara voluntariamente a declarar siguiendo las indicaciones de un sacerdote, quien le aseguró que nada le pasaría.

El último en ser detenido fue Fernando Krauss Iturra, el día 24 de septiembre alrededor de las once de la noche; en la casa donde lo protegían, en la ciudad de Valdivia.

Prisión y Tortura

Por testimonios de ex-prisioneros políticos hemos obtenido antecedentes sobre la Prisión y tortura de algunos de los doce ejecutados de Neltume.

Leopoldo Rosales, relató:

«El día 19 de septiembre. como a las diez de la noche, nos llevaron del comisaría de Beaucheff a la cárcel. Entre las personas que vi estaba Jorge Ruiz Tagle, Dra. Horwitz, algunos profesores de la Universidad Técnica y otras que no conocía. Era gente campesina, gente que habían desembarcado del helicóptero que venía llegando de Neltume. En un jeep más atrás de nosotros traían a Liendo con todo su equipo, en malas condiciones. Venía un joven que andaba con muletas y también una muchacha (...) Para nosotros fue impresionante ver todo esto. Hasta , ese momento, sólo habíamos vivido un maltrato psicológico como era un simulacro del fusilamiento, pero comparado con el estado en que venía esta gente, toda machucada y con el pelo cortado a machetazos (...) era realmente impactante. Quedamos todos muy afectados».

La Dra. Eliana Horwitz. fue detenida el 19 de septiembre mientras se encontraba trabajando en el Gabinete Psico-técnico de la Municipalidad de Valdivia. Ella cuenta:

«Fui trasladada a la comisaría de la calle Beauchelf y luego, al anochecer junto a 20 personas, al Regimiento Cazadores. Allí nos dejaron en fila, mirando hacia los jardines. De repente un militar, dijo: ¡ahí tienen a su líder!. Cuando logré mirar de reojo hacia una pared del Regimiento, alumbrados por un foco vi a un grupo humano (...) Eran José Liendo, una mujer delgada y más bajita, un niño y un joven que se apoyaba en muletas. Sus sombras se proyectaban contra la pared; era una imagen impresionante, algo así como una alucinación. Al cabo de algunas horas nos subieron a un camión y nos llevaron a la cárcel de la Isla Teja, recuerdo que íbamos varios: Leda Santibañez, y el Dr. Villaroel entre otros».

«Nos amenazaban permanentemente: en el puente el camión hizo el simulacro de detenerse, algunas de las personas que iban pensaron que las fusilarían ahí mismo. Al llegara la cárcel, vi nuevamente al grupo de Liendo. Los tenían vueltos hacia la pared, y con las manos atrás, amarradas con alambre. Como yo conocía a los gendarmes les pedí que les soltaran las amarras, pero ellos nada podían hacer».

La Dra. Horwitz estuvo varios meses presa, acusada de participar en el plan Z: «Letra y palabra que yo desconocía totalmente». Meses después fue liberada sin cargo alguno.

Nubia Becker de Jaramillo, nos dice que en una oportunidad pudo ver a José Liendo, antes de su fusilamiento:

«Mi nombre salió en un Bando y me presenté en forma voluntaria, sin imaginar lo que me ocurriría. Fui violentamente tomada por varios carabineros y trasladada a la comisaría principal, de Valdivia. La comisaría estaba atiborrada de gente, hombres y mujeres, todos aterrorizados y desconcertados. Al llegal yo un oficial exclamó: ¡Tiren a esta junto al otro huevón del Pepe! (...) Fui arrojada brutalmente a un calabozo. Allí, sentado frente a mí, encadenado de pies y manos. con su cabeza baja, enflaquecido y muy decaído, respirando con dificultad, y totalmente cubierto de heridas y moretones se encontraba Liendo.»

«Yo no lo conocía. Levantó su cabeza, y pude ver sus manos ensangrentadas. me miro y me dijo. con voz. suave: 'como esta compañera'».

«No pudo decir mas y volvió a bajar la cabeza. Quede muda. desconcertada, abismada. Al cabo de un ralo se abrió el calabozo, y a empellones me sacaron de allí. Me trasladaron al Regimiento Cazadores. Fui torturada brutalmente (...) y casi moribunda, al cabo de algunas horas, me trasladaron a la Cárcel Pública».

«El ex Gobernador de Río Bueno, Arnaldo Cárcamo, mientras estaba detenido, en la Comisaría de la calle Baucheff, fue testigo de un interrogatorio que se le hacía a Liendo. Relata así este episodio: «En ese momento sacan un preso, conversan con el. Era José Liendo. Me parece que era el día 2 de octubre. Yo escuche parte del interrogatorio. Un tenienle le dijo que lo iban a fusilar y que dijera la firme. Estaban interesados en saber como iba a volar el puente sobre el río Calle Calle, según decía este teniente. Luego le preguntaban por los cálculos que el MIR tenía de la resistencia de ese puente. Que tenían cálculos acerca de los explosivos que debían usar para volarlo. Centraban mucho el interrogatorio en la capacidad que tenían para volar el puente. Sin embargo, porque no lo urgían, le hablaban como a una persona que le daban poca vida. Eso fue un mal presentimiento para mí. Sentí que lo interpelaban comodiciendole; -si quieres hablas o si quieres no-, como que les daba lo mismo. Como que tenía su suerte echada. El respondía con mucha tranquilidad y les daba antecedentes técnicos. Tuve la impresión de que el también estaba convencido de que le quedaban muy pocas horas. Entonces le daba lo mismo decirle a los pacos que sí o que no. El fue interrogado al lado afuera de la celda; no fue un interrogatorio de discusión. Incluso, en algunos momentos echaban tallas (...) Yo lo reconocí porque dieron su nombre y porque tuve ocasión de verlo a través de un pequeño hueco en la puerta. Yo lo conocía, había estado con él en Panguipulli. en el Complejo, así que tengo la certeza de que era él».(Ver nota 4)

El doctor Bruno García cuenta:

« Luego de ser detenido y pasar una semana incomunicado en investigaciones fui trasladado a la Cárcel de Valdivia. Allí. en el segundo piso del pabellón de incomunicados, aislados en celdas separadas, tenían a los prisioneros que iban a fusilar. Nosotros los podíamos divisar desde el patio, cuando se asomaban a sus ventanillas enrejadas y nos hacían alguna sena. En una oportunidad en que me llevaron a un interrogatorio y me tenían esperando en la silla de visitas, vuelto contra la pared. vi por el rabillo del ojo llegar a un grupo cíe presos encade nados Ahí divise a Krauss y a Rene Barrientos; totalmente rapados, barbudos y sucio Con René con quien nos conocíamos de nuestras actividades universitarias entrecruzamos una mirada. El me hizo un gesto como diciendo. "¡Qué le vamos a hacer!'. Fue la última vez que lo vi».

Eliana Horwitz. nos cuenta que durante los cinco días que permaneció en una celda incomunicados, tuvo como vecino a Fernando Krauss. lo escuchaba hablar y cantar. Recuerda claramente un día, cuando éste luego de haber sido sacado a declarar, pedía con voz fuerte a otros presos políticos que estaban en el patio, que avisaran urgente a su madre en Concepción. Que le dijeran que lo iban a matar; solicitaba que vieran la forma de hacerle llegar un telegrama. 'Estoy mal', decía, 'me van a fusilar'.

El Dr. Bruno García en su testimonio agrega:

«todos los presos sabíamos, que aquellos que estaban incomunicados, iban a ser fusilados. El día 3 de octubre habían sacado a Liendo. Entre nosotros existía una especie de recogimiento, mezcla de sentimientos de culpa, vergüenza, impotencia, rabia.»

«Esa noche, desde sus celdas, se oían cantos. Distinguimos la voz. de Krauss que cantaba muy bien, tenía una hermosa voz, fuerte y profunda. Cantó canciones de la Revolución Española, el 'Venceremos' e incluso la Internacional. Se escuchaban portazos, amenazas y órdenes. Venía el silencio, pero al rato las voces volvían y de a poco se escuchaban con más y mas fuerza».

SUS VIDAS

JOSÉ GREGORIO LIENDO VERA

Hemos obtenido los antecedentes sobre su vida. a través de conversaciones con su familia. Con su madre, su hermana y hermano. Tuvimos entrevistas con personas que lo conocieron y con ex-presos políticos. También buscamos en informes de prensa.

Había nacido el 26 de agosto de 1945. en Punta Arenas. Allí vivió con su familia, compuesta por sus padres y dos hermanos mayores. Sus padres pertenecían a la clase media.

Doña Ernestina, su madre, recuerda:

«desde muy chico se preocupaba de los niños mas pobres. No entendía porque había niños que tenían menos y se desesperaba (...) Con el tiempo se convirtió en un joven alto, macizo y buen mozo. ¡ Así era mi hijo. mi hijo bueno, lo más grande que he tenido!. Tan alegre, que nunca lo vi enojado, y además, conmigo siempre fue como un niño regalón. No se hacía problemas y a todo le buscaba solución.

Tenía un profundo amor a los seres humanos y a la vida».

Una vez finalizada la educación media. José Gregorio se trasladó a Santiago paro ingresar a la universidad, a estudiar agronomía. Toda su familia se vino a vivir con él. Durante esos años se comprometió políticamente. Participaba en los trabajos voluntarios. Su madre recuerda:

«había ido a trabajos voluntarios al sur con sus compañeros de la universidad y al volver hablaba reiteradamente de la miseria de los campesinos. Decía: 'los niños tienen hambre, están enfermos, los padres no saben leer y ellos tampoco. Todos viven entremedio de la miseria y del despojo de sus tierras' ».

Su hermana Irma cuenta, que a pesar de que ella tenía ocho años más que d, «con el tiempo Gregorio llegó a ser mi hermano mayor. Era sereno, tenía paciencia, todo lo conversaba y aconsejaba; pero también reía. Además nunca intentó imponer sus ideas».

Su hermano Isidoro recuerda:

«José era una persona muy humilde, y ya en aquella época, a mediados de los sesenta, estaba muy comprometido con la historia que se vivía. Era una persona que sentía muy profundamente lo que pensaba, lo que hacía; vivió muy a fondo los acontecimientos de esa época en la que le tocó participar».

Al trasladarse a Valdivia, paro continuar sus estudios en la Universidad Austral «empieza a comprometerse con el movimiento campesino de la zona», dice Isidoro. Su madre nos relata su enfermedad:

«En una oportunidad mientras jugaba fútbol en la Universidad Austral, perdió bruscamente el conocimiento. Hospitalizado en Santiago se descubrió una enfermedad al corazón y fue operado de una valvulopatía mitral, los médicos prescribieron para siempre un tratamiento con penicilina lenta; cosa que él no cumplió, pues se fue a vivir al campo y no se preocupó más de su enfermedad. Nunca fue asmático, como la prensa de derecha decía para hacerlo más parecido al Che Guevara».

En la Universidad de Valdivia, conoció a Fernando Krauss, y a sus amigos y compañeros del MIR. En 1970 se estructuró el Comité Regional de Valdivia y él fue designado como Jefe del Comité Local de Liquiñe.

A fines de 1970, durante el Gobierno de la Unidad Popular, llegó a ser dirigente del Movimiento Campesino e impulsó con fuerza el Programa Agrario del MIR a través del Movmiento Campesino Revolucionario. MCR.

El Dr. Pierre Cardyn. a quien entrevistamos en Bélgica, relata:

«José participó en casi todas las tomas de fundo. Junto a Pedro Purísimo, que nunca se separaba de él. En esas tomas nunca se mató y ni siquiera se hirió a ningún dueño de fundo. Se casó con una campesina. La quería mucho y estaba orgulloso de su matrimonio. En 1971 nació su primer hijo. Al niño le pusieron Wladimir».

El 25 de febrero de 1971. el periodista Leonardo Cáceres lo entrevistó en Liquiñe. En ese reportaje señalaba:

«hace seis meses se instaló ya definitivamente en la zona el joven estudiante (...) Durante el año 1970 visitó con frecuencia los fundos madereros de la provincia de Valdivia. Osorno, Cautín (...) Su casa es el centro permanente de reuniones, de visitas a cualquier hora, de discusión, organización de acciones concretas».

«Las pobladores de Liquiñe ven en el Comandante Pepe a uno mas de ellos mismos. No hacen diferencia, ni en el trato ni en la amistad. Pero ciertamente ven también en él a un factor que ha transformado la vida del pueblo».

Leonardo Cáeres continúa así su artículo:

« El comandante Pepe saltó a la actualidad cuando comenzaron las denuncias de la agitación campesina. El presidente del Partido Demócrata Cristiano, habló de la existencia de un grupo guerrillero. Y en los comentarios periodísticos sobre esta supuesta guerrilla se puso al frente de él, al hasta ese momento, desconocido Comandante Pepe».

Vea conversó con los obreros del fundo Carranco, el primero que fue ocupado, el día 23 de noviembre de 1970. Ellos bautizaron al compañero Pepe con el mote de Comandante

¿Por qué lo hicieron?.

«Es que el compañero Pepe repetía sin cansarse que la única forma de tener éxito era estar unidos y disciplinados. Preguntó cuantos habíamos hecho el Servicio Militar. y nos dijo que teníamos que actuar como si estuviéramos en el regimiento. Una tarde como chiste a uno de los compañeros se le ocurrió decirle: «conforme 'Comandante' (...) todos nos reímos, y empezamos a repetir el mote. Y ahora vemos que toda la gente le dice así (...)»

«Pepe por su parte se ríe de buena gana.

¿Guerrilleros? (...)

Vaya a buscarlos, compañero' -desafía- . 'Si quiere lo acompaño (...)

Poniéndose luego serio, responde:

No existen campamentos guerrilleros, ni cosa que se le parezca. Aunque al campesino le corresponde el perfecto derecho de organizarse, y darse un tipo de organización que le permita autodefenderse; defender lo conquistado, y defender su propio Gobierno (...)'»

¿ Y a estas organizaciones, se les puede llamar milicias?, Están armadas?. Evidentemente, no. Pero sí se trata de un tipode sistema para militar dentro del fundo. Los compañeros obreros estan conscientes de que la única manera de mantener los fundos es seguir defendiéndolos contra provocaciones extrañas y contra posible desordenes internos».

Más adelante, en la entrevista. José Gregorio entrega parte de sus reflexiones de esa época y habla de la necesidad de la Dictadura del Proletariado:

« -creo que así será, que tarde o temprano deberá resolverse la impasse producida con el triunfo de la Unidad Popular y los dueños de los medios de producción, por otro lado. Impasse que se resolverá únicamente por un enfrentamiento entre los trabajadores (obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes) por un lado y los que han mantenido por años y siglos sus privilegios de clase gobernante (...).»

«-Basta ver en la realidad de las cosas la tremenda contradicción que existe entre patrones y obreros dentro de los fundos. Cualquiera que tenga un mínimo de conciencia y que conozca esta realidad golpeadora. creo que estaría arriba con los compañeros obreros trabajando con nosotros», (revista Vea 25.02.71).

Por otra parte, su hermana relata otro episodio que también explica porqué le pusieron el apelativo de 'Comandante':

«(...) hubo una toma de fundo, entonces la gente, como es lógico, quería cosas. y él les dijo 'No, hay que hacer un inventario, no es llegar y sacar las cosas'. Pensaba que los libros podían servir para que los mismos campesinos tuvieran una biblioteca, pues había una biblioteca muy grande. Entonces uno le contestó: 'a sus órdenes mi comandante'.

A fines de 1971 viajó a Cuba y regresó en febrero de 1973. «Venía contento, feliz, decía que había aprendido muchas cosas, cómo organizarse, cómo avanzar». nos dice su madre. A su vuelta, se reinstaló nuevamente en Liquiñe junto a su esposa Yolanda y su hijo.

Según el relato de Pierre Cardyn, durante la época en que José desarrolló su actividad política en el Complejo, tomó medidas de seguridad pues estaba amenazado. especialmente por latifundistas, sectores de derecha y grupos armados de Patria y Libertad. El no tenía miedo y actuaba abiertamente.

«Así, una vez, que se enteró que el sargento de carabineros del Retén de Liquiñe había dicho que donde encontrara al Pepe lo detendría por maleante; fue tranquilamente una noche al Retén, 'Aquí estoy dijo'. El sargento lo increpó y él, con calma, le rebatió una a una sus acusaciones.

Finalmente, conversaron horas y luego él abandonó el Retén sin problemas».

Su hermana Irma viajó a Valdivia cuando supo que había sido detenido. Los hermanos se opusieron a que la madre viajara.

«En Valdivia me encontré con Yolanda, me contó que José pensó, desde que lo detuvieron, que lo iban a malar. Estaba consciente de todo. Contó que todo el tiempo lo tuvieron amarrado y encadenado, y que ni siquiera le soltaron los brazos para torturarlo. Creo que incluso lo llevaron con sus brazos amarrados para fusilarlo».

«Horas antes de su ejecución los guardianes le permitieron a Yolanda despedirse de él. Al encontrarlo en la celda, él estaba de pie, muy enflaquecido, respirando con dificultad. Pidió que le desamarraran las manos para poder abrazar a su compañera. No se lo permitieron. Yolanda se acercó a él y lo rodeó. La celda estaba llena de militares. El conversó muy tranquilo, en voz alta se dirigió a los militares y les dijo algunas cosas; les recordó que ellos también eran del pueblo algunos lloraban. Le pidió a Yolanda que no se vistiera de negro, que educara a su hijo con mucho amor hacia los campesinos, le dijo que nos pidiera a nosotros que no lo lloráramos, que no lo trajéramos a Santiago sino que lo dejáramos allí en el sur. Yolanda dice que nunca perdió la transparencia de su mirada».

Los militares la sacaron a tirones de la celda; ella se había aferrado fuertemente a él En relación a este último encuentro entre José y Yolanda. Nubia Becker (5), ya detenida en la cárcel, recuerda:

«Dos o tres días antes conocí a Yolanda, la compañera del Pepe. Había llegado detenida junto a un grupo de campesinos. Los entraron a la cárcel como a un tropel, como animales, a ella la llevaron a nuestra celda. Alta, morena, maciza, buenamoza: venía triste, pero estaba muy entera y se sentía orgullosa de su condición campesina.

El día que fusilaron a Liendo la sacaron para que se despidiera de él, volvió al cabo de una hora aproximadamente. Nos conto que, aunque con dificultad, él había hablado fuerte para que los militares que los rodeaban escucharan. Algunos habrían llorado (...) Nos dijo que Pepe estaba muy firme. Luego se quedó en silencio largo rato, enseguida nos dijo que le habían dicho que una vez que fusilaran a Pepe ella sería liberada; al cabo de un rato exclamó ¿cómo me voy a ir si no tengo ni zapatos? (...) al día siguiente en la mañana me saqué mis botas y se las di, se la llevaron (...) se fue, no la vimos más».

PEDRO PURÍSIMO BARRÍA ORDÓÑEZ

Tenía 22 años cuando fue ejecutado. Había sufrido una grave Poliomielitis en su infancia y era prácticamente inválido. Había terminado sus estudios secundarios. Su padre. Arnoldo Barría Ulloa dice de el:

«desde niño fue muy político, porque era muy de avanzada y tenía excelente llegada a la gente. Todos lo querían, a pesar de su impedimento físico. Era empeñoso para todo, para estudiar, para trabajar, incluso le gustaba el fútbol y cuando jugaba se ponía al arco. Era el quinto de ocho hermanos.»

«Presentía que lo podían matar, y solía decir que la derecha quería matar a Allende».

«No era obrero del Complejo. Hacía trabajo político junto a Liendo, Krauss y Barrientos. Había participado en la toma del Fundo Carranco».

Lautaro Hodges recuerda sólo una imagen de Pedro Barría. En una oportunidad, acompañado de carabineros y otras autoridades de la Unidad Popular se dirigió en jeep a un fundo que había sido tomado.

«Allí, luego de conversar con Liendo que nos paró en un puente, con los campesinos, fuimos a la casa patronal. En ese lugar Lautaro vio en la puerta a un joven inválido, que usaba muletas, cuidando la casa y cuya única arma era un máchete en su cintura. Esto me impresionó mucho y pensé que clase de resistencia podía poner un guardia como él que no podía ni disparar. Entré a la casa. todo estaba intacto.»

Un amigo recuerda a Pedro como una persona buena para la talla, alegre, sin importar su invalidez. A veces él mismo se reía de él, pero en ocasiones se indignaba, especialmente contra las injusticias. «Era muy bueno para fumar, fumaba un cigarrillo tras otro».

Pedro Purísimo siguió la suerte de José.

Su padre relata:

«fui llamado a la Fiscalía Militar junt a la esposa de Krauss. Nos notificaron de la sentencia de muerte contra de mi hijo y la del joven Fernando Krauss. Nos indicaron cuáles eran los procedimientos, después de la ejecución y otras cosas que ya no recuerdo. Yo solicite que me entregaran el cuerpo y el Coronel me dijo que eso era imposible.»

«Me permitieron despedirme de él. La última vez, que vi a mi hijo fue el 4 de octubre de 1973 a las 16:30 Hrs.. en la Prefectura de Carabineros, de Beaucheff. Nos hicieron una rueda y conversamos. El me dijo que no había matado a nadie, que tenía la conciencia limpia y que había demostrado que podía ser útil. Me reconoció que había participado en el asalto al Reten de Neltume. Cuando lo vi estaba completamente rapado y muy delgado. Es la última imagen que tengo él».

«Insistí ante el capellán; pero él me dijo que todo estaba finiquitado y que no había posibidad alguna de defensa. Me dijo que mi hijo había pedido que me entregaran su muleta para que yo la quemara. La muleta nunca llegó a mis manos. No se qué significado tendría esto para él. Pero esa fue su última voluntad».

LUIS HERNÁN PEZO JARA

Tenía 19 años cuando fue ejecutado. Eran siete hermanos. De origen campesino, familia era de la región. Al igual que su padre y hermanos trabajaba como obrero maderero.

Pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario. MCR, y ademas era militante del MIR. A esa edad era el encargado del Comité Local de Neltume.

Don Isaías Aguayo, vecino del lugar, nos dijo que Luis vivía con su familia cerca de la sede del deportivo, y mientras habla señala una casa con dos pinos grandes a cada lado.

Pierre Cardyn lo describe:

«De baja estatura, cabeza grande y redonda: muy inquieto, vehemente e intransigente. Era exigente con él mismo y con los demás. Era uno de los que acudía a la escuela vespertina. A sus cortos 17 años tenía un enorme afán de superación. Quería todo para el y su clase. Había empezado a trabajar a los 14 años y conocía en carne propia, lo que era la explotación (...) recuerdo que luego del intento de Golpe del 29 de junio de 1973. quedó muy impresionado. Se dio cuenta de la real amenaza que existía. Perder todo lo que se había logrado. Dicha conciencia lo llevó a pedir la palabra en una asamblea de trabajadores; todos quedamos impresionados por su discurso, tan franco, tan directo; en él llamaba a defender su clase, la de los trabajadores. Esa vez, increpó a los dirigentes de mayor edad pidiéndoles que reaccionaran y se prepararan para defender el Complejo».

Su madre, la Sra. Margarita Jara nos informó que el día 12 de septiembre Luis fue a la casa a almorzar y después desapareció.

«Yo me noticié por ahí, que lo habían detenido y llevado a Liquiñe. Lo fui a buscar. Allá estaba. Los tenían en un colegio con salas grandes, estaban comiendo. En ese recinto había milicos que decían ser de Temuco. Habló con un oficial y le preguntó por que lo tenían. Me respondió: 'por creer en la política', y le preguntó si eso era un delito muy grande, 'no, me dijo, seguramente lo van a tener un tiempo'. Allí lo vi la última vez, y después escuchó por la radio cuando salió una lista de ejecutados y lo nombraron a él».

SANTIAGO SEGUNDO GARCÍA MORALES

Nació el 29 de julio de 1947. tenía 26 años al momento de su ejecución. Su familia ero de Panguipulli. Trabajaba como obrero maderero en el Complejo; vivía como pensionista en la casa de la Sra. Adela Sandoval. junto a Víctor Muñoz, Saavedra.

Doña Adela relata que tanto su hijo Eugenio, a quien detuvieron junto a Santiago y Víctor, eran trabajadores. No tenían armas y eran buenos compañeros: sencillos, y lo único que hacían era organizarse para progresar.

«Los niños trabajaban en la fábrica de puertas y ventanas. Santiago era alegre y amistoso. Ninguno de ellos era farrero. Sin embargo, a mi casa llegaron los militares como pellos, rompieron todo. al lañaron buscando armas. (...) pero en mi casa armas no había. Ellos, lo único que querían era vivir y trabajar. Tanto es así. que a Santiago lo detuvieron en la propia fábrica. El día 18 de septiembre los trasladaron a Valdivia; iban rapados, flacos, amarrados, muertos de hambre y de frío».

«Mi hermano, dice Juan García, fue detenido por militares en el aserradero mientras trabajaba. De allí fue trasladado a Panguipulli. Lo acusaban de haber asaltado el Retén de Neltume».

Juan no nos entregó ningún otro dato sobre las características de su hermano. Parco en palabras, era obvio que le costaba hablar. Eso sí, recuerda cuando lo habían torturado en el Retén de Panguipulli antes de trasladarlo a Valdivia. Fue con su padre a visitarlo, pero no los dejaron entrar.

En Valdivia, sin embargo, lo divisaron desde lejos a través de las rejas. El día 4 de octubre le llevaron comida y alguna ropa:

«ese día tampoco nos dejaron entrar, entonces nos quedamos esperando frente a la comisaría, (...) como a las 5 de la tarde llegó una micro de Carabineros, de esas cerradas con rejas. Al cabo de un roto sacaron a once presos, iban todos rapados y encadenados, entre ellos Santiago. Nos acercamos con mi padre, le hablamos, le preguntamos ¿Dónde te llevan?, nos respondió: No sé»

VÍCTOR SEGUNDO VALERIANO SAAVEDRA MUÑOZ

Había nacido el 15 de enero de 1954, en Panguipulli. Tenía 19 años cuando ejecutado.

Sus padres, campesinos muy pobres, tenían cuatro hijos: tres mujeres y un hombre. Víctor era el el tercero de los hijos. Había cursado cinco años de estudios básicos, porque desde muy niño había comenzado a trabajar para ayudar a sus padres. Hacía poco más un año se había ido a trabajar a Neltume. Tomaba pensión en la casa de la señora Adela Sandoval, en la Población de la Fabrica.

Noelia. una de sus hermanas, nos dijo que a Víctor lo habían detenido el día 17 de septiembre en su lugar de trabajo y que luego lo habrían conducido a la Comisaría de Panguipulli donde la familia no lo pudo ver. Desde Panguipulli lo trasladaron a Valdivia. Supieron que Víctor iba muy maltratado.

Por falta de recursos, la familia no pudo viajar a Valdivia.

El día 4 de octubre, mientras escuchaban radio oyeron los nombres de los jóvenes fusilados:

«decían que por el asalto al Retén. El nombre de mi hermano era el tercero. Nos quedamos inmóviles. Con mis padres lloramos en silencio.»

SERGIO JAIME BRAVO AGUILERA

Cuando fue ejecutado, tenía 24 años. Era casado con Zunilda Cruces y tenía un hijo meses. Trabajaba como obrero en ex-IMASA. pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario. MCR. Se destacaba como un gran futbolista y por esa razón, sigue siendo recordado por los campesinos de la región.

Su esposa Zunilda lo recuerda como:

«muy alto, casi de un metro noventa, delgado; ero una persona muy tierna, cariñosa, comprensiva. (...) tengo muchos recuerdos muy lindos de él. Era amigo de las cosas simples.»

«Habíamos llegado a Neltume porque Sergio estaba trabajando en la producción de puertas y ventanas. Se iba todos los días a las ocho de la mañana, y como a las once y media venía a comer algo y se iba nuevamente a trabajar. En las tardes salíamos, paseábamos, nos íbamos a orillas del río, siempre estábamos conversando. Cuando hacía frío y nevaba salíamos a jugar con la nieve. A él le gusta mucho leer. En el Complejo, se había formado una biblioteca y para allá iba él a leer. A veces se enojaba conmigo y me decía, 'usted esta insoportable hoy día'. y se iba a leer. (...) Pero en toda la vida que pasamos juntos no tuvimos mucho tiempo para pensar en enojarnos».

Zunilda. al seguir recordando su vida junto a Sergio, dice:

«Muy a menudo, los fines de semana, nos íbamos a Temuco, de donde era mi familia. Otras veces nos íbamos a los partidos de fútbol, porque él era uno de los mejores del equipo. A veces partíamos todos en una micro a Panguipulli. a los partidos, y alia pasábamos lodo el día y volvíamos como a las 10 de la noche. Todo era alegría y amistad; además no había trago, sólo bebidas y helados. El sueño de Sergio era llegar a ser un gran futbolista, un profesional, y que nuestro hijo creciera sano y fuera futbolista también; pero que ademas estudiara, que fuera a la universidad, que tuviera las oportunidades que él nunca tuvo. Eso lo quería para todos los hijos de los campesinos. No quería tanta miseria y humillación como la que él había vivido. Al igual que asus padres y a su hermano, a él los habían echado del fundo de los Etcheverri, o sea del fundo Neltume en donde habían crecido».

«El hermano mayor de Sergio se había vuelto más político y llegaba con otros jóvenes, que venían a ayudar desde Valdivia. Rene también empezó a participar, luego el otro hermano y después Sergio. A mí no me gustaba la política porque ero más derechista, más arribista, digamos. Me costó mucho entender que todo lo que ellos hacían ero para el progreso de los campesinos».

Su hermano Rosamel, a quien entrevistamos en Neltume. nos informó que cuando Sergio entró a militar él le dijo: 'a tí no te conviene' -y él le respondió: 'Yo hace como seis meses que no voy a reuniones, voy a trabajar un poco tiempo más y después me voy a vivir a Temuco'. Le habían ofrecido ira jugar en clubes deportivos, en el Comercial de Temuco y en el Bancario de Panguipulli.

Zunilda afirma:

«A todos estos trabajadores, como Sergio, los patrones les tenían odio. porque ellos habían ayudado a expropiar los fundos para el complejo. Me acuerdo de ellos, especialmente de Pepe. Liendo se fue del Complejo al día siguiente o al amanecer, muchos se fueron, pero Sergio y su hermano Rene se quedaron».

Luego que detuvieron a Sergio, Zunilda se juntó con la esposa de Víctor Rudolph, de Enrique Guzmán y de Vásquez, para ver qué hacían. Al día siguiente, a las seis de la mañana salieron rumbo a Panguipulli. No tenían claro a dónde dirigirse. Fueron primero a la comisaria y como allí no les informaron nada se fueron a Valdivia. Llegaron al regimiento, donde ademas de ser maltratadas no se les dió respuesta alguna. Tampoco obtuvieron respuesta en la IV División ni en la Comisaría Nº 1. En este último lugar les recomendará volver a Panguipulli, cosa que hicieron. Desesperada y sin dinero, viajó a Temuco -- misma tarde a dejar a su hijo. Su madre la acompañó a Valdivia y volvieron a ir a la carcel. Ahí les informaron que Sergio no estaba, pero sí René, su hermano. No lo pudieron Regresaron a Panguipulli. y allí les dijeron que estaban en Liquiñe. Llegaron a Liquiñe el 23 o 24 de septiembre y ahí. junto con otros compañeros, estaba Sergio. Les dijeron " volvieran luego con almuerzo, para que pudieran conversar. Compraron almuerzo en la pensión y se lo llevaron. Pudieron verlo y conversaron un rato. El trató de calmarla diciendo que no pasaba nada y que saldría muy pronto. No quiso comer nada. pues el carabinero revolvió la comida con la punta del fusil. Le dio mucha vergüenza que lo viera su suegra en esa situación y exclamó: 'yo no he echo nada. así es que voy a salir luego, cuide a la Zuni y al niño y luego me explicaré con Ud.»

Zunilda cuenta:

«Un carabinero, de los que mandaban, nos recomendó irnos a Neltume y lo esperaramos allá. pues lo iban a soltar pronto. Esperamos un rato, y vimos que se lo llevaban con otros chiquillos en un jeep; nos dijeron que iban rumbo a Valdivia. Tuvimos que volver a Neltume a pasar la noche y buscar plata para viajar a Valdivia. En la cárcel nos dijeron que estaba incomunicado. Pude hablar con su hermano René, que también estaba preso y me dijo que ni él había podido hablarle, pues lo tenían aislado junto a otros compañeros. No volví a verlo ni ha hablarle directamente; sólo pude divisarlo desde lejos, a través de las barreras, los días 2 y 3 de octubre. Me pidió a gritos que fuera a buscar al niño pues quería verlo. Un gendarme me dijo: 'le van a levantar la incomunicación y a lo mejor hasta van a salir libres, estos cabros no están comprometidos con nada, son sólo unos huevones del campo'. Partí felíz a Temuco a buscar al niño, y mientras me preparaba para salir, escuché por radio que lo habían fusilado.»

RUDEMIR SAAVEDRA BAHAMONDES

Rudemir había nacido en Frutillar, el 25 de junio de 1944. Cuando era muy joven se fue a trabajar para el lado de La Unión. Mas tarde, se ocuparía como obrero en el Fundo ENCO del Complejo, donde conoció a Ida Sepúlveda. profesora rural del lugar, con quien se casó en el año 1967. Tuvieron tres hijos: dos niñas que al momento de su muerte tenían cuatro y cinco años y un varón de dos. Además, en septiembre de 1973 Ida estaba embarazada de tres meses.

Ella recuerda a Rudemir como un joven «muy inteligente, preocupado de estudiar. Cuando nos casamos, acordamos que yo dejara de trabajar y él iba a estudiar para superarse (...) pero el tiempo fue corto».

Al momento del Golpe Rudemir se encontraba viviendo y trabajando en el Fundo Enco. Se desempeñaba como encargado de sección Quebrada Honda, donde había un aserradero. Había hecho un curso de perfeccionamiento para ocupar ese cargo. Además era secretario del sindicato en el Fundo Huilo-Huilo.

Su amigo y compañero Ramón Cousiño nos relató:

«desde temprana edad, Rudemir trabajóen los fundos Maihue y Enco. Ingresó al mundo de los sindicalistas y se enroló en la filas del Partido Comunista. Trabajó en todos los rubros, pero lo que más le gustaba era participar en las cuadrillas de camineros (...) En ese tiempo los compañeros se movilizaban haciendo reuniones clandestinas, para que la gente de la zona se sindicalizara (...)»

«Cuando se iniciaron las lomas, el Sindicato 'clandestino' simpatizó de inmediato con ellas. Se constituyó una comisión de cuatro compañeros para visitar los predios en conflicto. Entonces, Rudemir viajó a Carranco y al fundo Neltume entregando la solidaridad sindical».

«Cuando se produjo la toma del Fundo Huilo-Huilo, todos los pasos a seguir estaban calculados. Incluso se había acumulado mercadería y provisiones para garantizar la prolongación del conflicto. Al producirse la intervención, se reestructuró la parte administrativa del predio. Rudemir fue elegido por sus compañeros como jefe de esta sección. Al principio aceptó, pero al poco tiempo presentó su renuncia al puesto de jefe. Consideraba que los intereses administrativos con los sindicales estaban en contradicción, a pesar de ser una empresa del área social.»

«Los trabajadores no aceptaron su renuncia como jefe, así es que él decidió retirarse de la Directiva del Sindicato, pero se mantuvo como miembro activo.»

«A esta altura, Rudemir ya era militante del MIR. Abogaba que el sindicato debía ser un instrumento político de la clase.»

«Era un compañero unitario, de trato solidario y muy honesto en sus funciones. A su vez tenía un profundo sentido de justicia social.»

Esta última aseveración es ratificada por su esposa Ida:

«Le gustaba mucho luchar por la justicia, defender los derechos de la gente: luchaba por una igualdad, y mientras pudo ayudar a alguien, lo hizo. Era muy humanitario. Por eso lo mataron, no fue por ser extremista; lúe por un ideal, por luchar por el bienestar de los demás».

«La casa de nosotros era visitada por mucha gente. Fernando Krauss. 'El Pepe', la profesora de Puerto Fuy, Bernarda Vera. que era de Valdivia y se vino a trabajar acá, entre nosotros. Ninguno de ellos era extremista, como dijeron. Ellos hacían su política, con documentos y organización. no con armas».

Luego de su detención, el día 12 de septiembre, su familia quedó en precarias condiciones:

«Dos días después, pasaron los militares a comprarme pan y me dijeron que Rudemir ya estaba en Valdivia. Me aseguraron que no habría allanamientos e la casa, porque él ya estaba detenido».

«Yo me trasladó a Enco a la casa de mis padres, muy asustada. A mi padre, después del 18 de septiembre, también lo detuvieron. Dejé a los niños y me fui a Valdivia, a la cárcel, a ver si podía ver a mi marido. Lo tenían incomunicado, así es que no pude verlo. Fue todo muy rápido, (...) fue una pesadilla. De Valdivia viajé a La Unión, el 3 de octubre, para avisarle a su familia, a sus padres. Estare allí, escuchamos a través de la radio que lo habían ejecutado. Viajamos a Valdivia y fuimos a buscarlo al Hospital, de allí nos mandaron al Registro Civil y después al cementerio, (...) cuando llegamos ya estaba bajo tierra».

ENRIQUE DEL CARMEN GUZMAN SOTO

Enrique nació el 16 de diciembre de 1951. Tenía 22 años cuando lo fusilaron. casado, tenía tres hijos y trabajaba como obrero maderero. Militaba en el MIR. Era muy alto y delgado. Su hermano lo recuerda como un muchacho «alegre, amistoso y muy buen preocupado de su clase; la clase trabajadora. Bueno para el fútbol, tenía muchos amigos».

Lo detuvieron el 13 de septiembre. El estaba trabajando con una pala. No fueron Carabineros del lugar los que fueron a buscarlo, porque llegaron preguntando '¿quién Enrique Guzman?', y él tranquilamente avanzó y dijo: 'yo soy'. Lo detuvieron inmediatamente.

«Entre la patrulla de Carabineros, andaban ademas militares boinas negras. Había un carabinero de apellido Carrasco que era sargento y estaba a cargo del Retén de Neltume. Se lo llevaron inmediatamente a Panguipulli, decían que lo buscaban por el asalto al Cuartel, pero no fue tal. Mi hermano quería defender a su Gobierno porque en ese tiempo se hicieron muchos adelantos, llegó mucha gente a ayudar, se construyeron escuelas y policlínicos y también dos casas para médicos, con la misma madera del Complejo. Había ademas una escuela, que era de monjas. Cuando los militares querían bombardear Neltume, la monja que se llamaba Moderata se opuso terminanantemente,(...) Ella ya hace tiempo que murió.

«Mi hermano Enrique se había interesado en la política, decía que había que organizarse para defender a los trabajadores, hacían muchas reuniones pero jamás hablaron de armas».

«La ultima vez que hablamos con Enrique fue en Panguipulli. Fui con padre. Estaba todo golpeado y lo habían torturado. Mi papá era viejito, abrazó a mi hermano y se puso a llorar, él nunca había visio a nadie de la familia preso. Los carabineros le dieron un empujón a mi padre y le dijeron ¡ anda a llorar afuera viejo desgraciado !'.

«Luego se lo llevaron a Valdivia, un amigo alcanzó a verlo antes de que lo fusilaran. Este amigo le ofreció muchas cosas, pero él respondió ' no, gracias, sólo quiero un cigarro'. Luego le contó que lo había confesado un sacerdote porque lo iban a fusilar en cinco minutos mas. Este amigo nos dijo que estaba tranquilo y que pidió un cigarro porque era lo último que alcanzaba a hacer.»

«El día que fusilaron a Enrique mi padre estaba oyendo la radio, cuando anunciaron el bando y luego dieron los nombres. El alcanzó a avisarle a mi madre que había gente de Neltume y le dijo: '¡mira María! hay chicos de Neltume'. Al último que nombraron fue a Enrique del Carmen Guzman Soto, mi hermano»

VÍCTOR EUGENIO RUDOLPH REYES

Víctor tenía 27 años. Era casado con Jovita Muñoz, oriunda de Panguipulli. Tenía un hijo de cinco años -Yango- y, al momento de los acontecimientos. Jovita se encontraba embarazada.

Víctor era alto, maceteado, colorín y de ojos claros. Muchos de sus compañeros lo recuerdan como el 'gringo', por su pelo.

Era militante del MIR, y trabajaba como empleado en ex IMASA. Es posible que hubiera tenido un alto cargo político.

Víctor era el mayor de diez hermanos, ocho hombres y dos mujeres. Sus padres -Adolfo y Lidia- vivían en Valdivia en la Población Inés de Suarez., junto al resto de sus hijos. Víctor había estudiado hasta sexto año de humanidades.

Rudi Rudolph. su hermano menor, contó que en aquel tiempo su familia tenía una mala situación económica.

«Víctor los ayudaba. Cuando salían trabajos de carpintería en el Complejo, mandaban a buscar a mi padre y dos hermanos para que ganaran algo de dinero.»

«El nos visitaba constantemente, y les compraba ropa a los hermanos menores. A veces, venía con compañeros de trabajo a nuestra casa en Valdivia. Era muy bueno, mi mama lo quería mucho. Era su hijo regalón».

«De su detención y ejecución yo se muy poco, en esa época yo tenía 9 años, yo recuerdo lo que escuchaba. Mi mama y la esposa de Víctor al parecer se fueron a despedir de él. Mi mama dijo nos conversaba muy poco de eso, yo la acompañé todos estos años. siempre lloraba al recordar a Víctor, ella murió hace poco».

«El hijo que esperaba Jovita fue mujer, nació pocos días antes de la ejecución de Víctor».

Zunilda nos relató que a Jovita le habían ido a buscar para que despidiera de Víctor Eugenio. Los militares lo habrán hecho porque el les suplicó que la fueran a buscar. Insistía en que quería hablar con ella. La llevaron el mismo día en que la iban a matar. De modo que ella pudo hablar con él.

A los militares les ofreció su vida. la de sus hijos con tal que dejaran libre a su marido. Suplicaba que la mataran, incluso se tiró a los pies de los militares implorando. Lloró, suplicó, pero no hubo caso.

En su tumba en el cementerio Municipal de Valdivia hay una foto de él con un epitafio que dice:

VÍCTOR EUGENIO RUDOLPH REYES
27 AÑOS
ESPOSA E HIJOS

LUIS MARIO VALENZUELA FERRADA

Había nacido en Neltume el 22 de octubre de 1952. Tenía 20 años cuando fue fusilado en Valdivia. Era el mayor de cuatro hermanos.

Su padre, al que entrevistamos en septiembre de 1990 en su hogar de Collico (Valdivia) nos relató:

«Yo trabaje en Neltume en la fábrica IMASA hasta 1957. Luego me trasladé a Valdivia con toda mi familia, acá en Valdivia nació mi cuarto hijo.

«En el año 1964 nos separamos legalmente con mi esposa, yo me quedé con la tuición de los niños. Luis Mario empezó a ir al colegio de las monjitas de Villa Huidir, es una escuela- hogar, después se trasladó a un colegio del Barrio de las ánimas donde Finalizó la enseñanza básica. Luego se fue con su madre que estaba viviendo en Concepción. En ese tiempo, tenía como 13 ó 14 años. Se fue por su cuenta. Yo tuve que colocar la denuncia a carabineros y me lo trajeron de vuelta.»

«Se escribía mucho con su madre. Posteriormente, en el año 1968, mi ex esposa lo vino a buscar; de ahí yo no lo vi más hasta el mes de agosto de 1973 en que él vino a visitarme. Me contó que en 1970 se había ido a vivir a Neltume a la casa de su abuela, y que consiguió trabajo en el Complejo, en la oficina de ex-IMASA.»

«Estaba haciendo un curso de Administración. Lo habían mandado de la propia oficina. Venía a mostrarme su certificado. Nos pusimos de acuerdo que él vendría a pasar las fiestas patrias conmigo y sus hermanos. Yo, en ese tiempo, no estaba bien económicamente, así que él me dijo que le iba a traer ropa y zapatos a sus hermanos. Incluso se llevó anotados la talla y el número de calzado (...)

Bueno, después vino el golpe y ya no vino (...).».

«Era tranquilo, soltero, no tenía hijos. Eramos católicos pero no practicantes. Recuerdo que cuando el vino a verme, en agosto, vestía con ropa común y corriente pero bien, usaba el pelo largo y una boina. Me imaginé al Che Guevara. Supuse que andaba metido en política, pero no conversamos nada de eso.»

«El día 4 de octubre llegó una patrulla de Carabineros a mi casa en Valdivia. Venian a notificarme que mi hijo estaba detenido y que el quería hablar conmigo. Yo fui ese mismo día a las tres de la tarde a la Comisaría de la calle Beaucheff. Me pasaron a una sala donde había una mesa y me dijeron que tomara asiento. Alrededor de la mesa habían carabineros. Yo no conocía a nadie, trajeron a mi hijo: el venía llorando, no estaba engrillado ni amarrado. Su ropa era vieja y sucia, no tenía signos de golpes. Me dio la impresión que él ya sabía que lo iban a fusilar. No me dijo nada, él iba dispuesto a despedirse. Pero yo no fui capaz, de hablar».

RENE JOSÉ BARRIENTOS WARNER

Era estudiante de Música. Castellano y Filosofía en la Universidad Austral. Tenía 29 años cuando fue ejecutado. Era padre de un niño de sólo meses de edad. Pertenocía al MIR y era encargado Regional de Organización de su partido en Valdivia.

«Era un teórico extraordinario, había desarrollado un plan de defensa para la Región. Conocía bien la zona y estaba de acuerdo en que era estratégica para construir una fuerza social revolucionaria en el futuro. Extraordinariamente inteligente, conocía a fondo el pensamiento marxista y la historia; tenía capacidad para enseñar y formarnos», recuerda Pierre Cardyn.

Constantino Contreras, su profesor de Castellano, lo evoca así:

«tenía una inteligencia poco común y una gran capacidad de estudio. Era capaz de seguir varias carreras universitarias en forma paralela. Era uno de los más destacados y respetados dirigentes estudiantiles.»

«Rene había estudiado primero en la Escuela Normal Camilo Henríquez de Valdivia. Allí aprendió a tocar el violín y más tarde formó parte de la orquesta de la Universidad Austral. Sin embargo, mientras seguía estudios sistemáticos de educación musical, estudiaba simultáneamente Pedagogía en Castellano y Filosofía.»

«Recuerdo que llegaba a mis clases de gramática histórica, con un violín en una mano y el manual de Menendez Pidal en la otra. Nunca pidió postergación de una prueba. Una vez me dijo que encontraba cierta afinidad entre la historia de las palabras, sus cambios fónicos y semánticos y la historia de los grupos humanos».

Sucompañera Leonor Sandoval Pardo conoció a René en 1969 cuando entró a estudiar pedagogía en música.

«Yo tenía 19 años y él 23. Era alegre, espontáneo, natural, extroordinariamente inteligente. El era de Chiloé y yo de San Jóse de la Mairiquina. En su casa tenía una gran biblioteca, con obras de castellano, miles de novelas, cuadernos de música. Tuvimos un hijo. Marcos Rene, que tenía cinco meses para el golpe».

«No era muy alto, tenía la cabeza grande y la frente amplia. Era casi pelado. ¡ A su mirada siempre inquieta, no se le iban detalles. Tenía pequeños ojos café, que siempre estaban registrando. Usaba bigotes y una barba poco abundante. Sus rasgos eran típicos de la gente de Chiloé. Era el cuarto de siete hermanos: cinco hombres y dos mujeres.»

«No tenía muchos amigos, los seleccionaba. Su gran compañero fue Fernando Krauss. René siempre tenía las palabras y las ideas precisas, jamas habló de armas, ni de combates. El creía sobre todo en las palabras, en los libros, en los estudios. Era un intelectual, siempre informado de todo».

«El día 11 de septiembre René salió temprano de la casa. volvió como a las diez. y media para decirme: '¡negra. Golpe de Estado!'. No me di cuenta de la gravedad. A continuación agregó: 'vamonos, te llevo a Huacho Copihue donde los Sanchez', que era una familia amiga.»

«Trajo el coche del niño y allí lo acostó, después me acompañó varias cuadras a pie. A esa hora, las calles estaban desiertas y sólo se veían militares (...) camiones de militares. Se despidió de mí y del niño y se fue. Ya no se podía salir de Valdivia. yo no se a dónde se fue».

«A fines de septiembre, llegó donde los Sanchez, sin barba ni bigotes. Estaba muy triste y preocupado; estuvo unas horas y se marchó. Pienso que lo tomaron ese día. Supe luego que un sacerdote le recomendó presentarse, advirtiéndole que nada le pasaría. Yo sólo me entere que lo habían tomado. (...)cuando oí su nombre, en el bando de ejecución.»

« Días después de su entierro fui a la casa. La habían allanado, se habían robado muchos libros, cuadernos de música y todo estaba roto y desordenado. Se habían llevado su máquina fotográlica y su violín estaba en el suelo.»

FERNANDO KRAUSS ITURRA

«En los últimos días de su vida
Fernando Krauss
le cantaba a su hija Camila,
algún día ella le cantará a su
padre por las calles libres de Chile»

Omar Lara

Fernando tenía 24 años cuando fue ejecutado el día 4 de octubre de 1973. Había nacido en Concepción el 17 de octubre de 1948. Era el tercero de cinco hermanos, dos hombres y tres mujeres. Su padre era un empleado particular de escasos recursos. Su madre trabajaba sin descanso, para mantener y educar a sus cinco hijos.

Al momento de su ejecución Fernando tenía una hija. Camila Javiera, que había nacido el 10 de diciembre de 1970, y «Pollita», su compañera, como él le decía, se encontraba embarazada de algunos meses. Antes de morir, pidió que a su hijo por nacer le pusieran Ernesto Fernando.

Compañeros de su partido nos cuentan que conocieron a Fernando cuando él aún era estudiante secundario. A la edad de 16 años, ya pertenecía a la Vanguardia Revolucionaria Marxista. organización política que precedió al MIR. Al momento de su ejecución era el Encargado Regional del MIR en Valdivia.

Como estudiante lo recuerdan:

«Muy inteligente, perspicaz., rápido en el análisis, con una enorme voluntad y capacidad de trabajo. Valiente. Cuando todos arrancábamos de la represión en la Universidad de Concepción. Fernando permanecía tranquilo, sereno, y hacía gestos para tranquilizamos. Estaba tan profundamente convencido de la necesidad de realizar cambios sociales, que favorecieran a los trabajadores, que esa conciencia le aportaba seguridad. Se entregaba a sus tareas por entero sin inquietarse, pero tal vez con demasiada exigencia». (Martín Hernández).

Fernando Krauss «era de mediana estatura, ni gordo ni flaco, de estructura fuerte y maciza. tez muy blanca, ojos guindes café. hundidos por una cuenca sobresaliente, labios gruesos, nariz ancha. pelo negro crespo, muy escaso. Al momento de morir era casi calvo. Cojeaba ligeramente al andar, defecto que disimulaba muy bien. Tenía la mirada inquisidora y rápida. Estaba siempre ideando, organizando. haciendo. Con mucho sentido del humor. alegre, bueno paro cantar, con una voz hermosa, profunda». (Varios testimonios).

María Inés Ruz, su esposa, lo conoció en 1967 en un encuentro de estudiantes secundarios en Concepción. Ella iba como represéntame de los liceos de Chillan. Hacía un año que el padre de Fernando había muerto. Lo recuerda así:

«amistoso, con gran capacidad de amar a sus compañeros; pero impulsivo, rosquero, belicoso. Ese rasgo de carácter hacía que algunos se alejaran de él por violento. Sin embargo con el tiempo. Fernando fue capaz de observarse a sí mismo, moderarse, limar las partes más duras de su personalidad, acercarse a la gente, escuchar y comprender».

«A causa de la represión contra el MIR en 1969 en Concepción; Fernando, con el nombre falso de Gonzalo Moran, -pues había orden de detención contra él-, se fue a vivir a Valdivia. Un año después se da a conocer por su verdadero nombre y se matricula en la Universidad Austral en la carrera de Castellano.»

Constantino Contreras que en 1973 ejercía como profesor de lingüística en la Facultad de Letras y Educación de la Universidad Austral conoció a Fernando Krauss y a René Barrientos:

«ambos eran estudiantes de la facultad, muy concientes de los problemas sociales, tal vez porque ellos mismos conocían la pobreza y habían llegado a la universidad con gran esfuerzo de sus padres. Fernando irradiaba entusiasmo. dedicaba más a la política que al estudio».

El Dr.Bruno García recuerda que lo conoció en 1968. Se lo presentó Ricardo Ruz Jover militante del MIR y cuñado de Fernando, quién sería asesinado en 1977. Bruno dice:

«Lo recuerdo joven, inteligente, como un hombre de fe en la revolución, por eso mismo muy empecinado y algo rígido. A veces discutíamos bastante pero salvaba la situación su simpatía, su agudeza su rápido de pensamiento. (...) su trabajo lo veo ahora casi como un apostolado. Era muy leal con Miguel Enríquez»

«Recuerdo que en Valdivia vivían con su compañera y su hijita en una casa Corvi. En la población Teniente Merino, en un barrio muy popular. La casita era pequeña pobre, pero ellos la tenían muy arreglada y limpia. Viajaba constantemente por toda la provincia de Valdivia porque su trabajo era de organización educación de los sectores más empobrecidos de la zona. Los campesinos lo querían mucho y a él le gustaba vivir con ellos».

El Dr. Pierre Cardyn recuerda a Fernando como:

«Extraordinariamente claro, preciso, enérgico, con una enorme pasión. Capaz de argumentar y destruir las posiciones de sus adversarios punto por punto. Sus intervenciones en la universidad, eran magistrales, valientes, atacaba duramente a los demócratas cristianos que en esa época participaban en la desestabilización de la Unidad Popular».

Al llegar a Valdivia. Fernando conoce a René Barrientos. a José Liendo y otros jóvenes. Con ellos comienza a trabajar. A Rene Barrientos, su gran amigo le decían el 'cabecita de oro' por su inteligencia. El, junto a Juan Carlos García eran los representantes del MIR en la universidad, pero Krauss ero quien dirigía lodo el regional.

María Inés dice:

«No tuvo tiempo de formarse y a pesar de ser muy metódico y ordenado.; llegó a ser propiamente un intelectual y de eso lo acusaron. Viajaba constantemente al Complejo Maderero. Su trabajo allí era fundamentalmente de creación y organización de bases campesinas y de trabajadores del MIR.»

Un ex compañero del MIR. Gustavo Marín, dice:

«viajábamos todos los meses desde el sur en tren a Santiago, los dos juntos a las reuniones del partido. El era el encargado del MIR en Valdivia y yo de Cautín. Conversábamos por horas. El tenía una concepción social y de masas del trabajo partidario. Los dos teníamos las mismas ideas, trabajar con los campesinos y para los campesinos. Jamás en esa noches de tren hablamos de plan militar o de algo parecido».

La situación en Valdivia antes del golpe era muy tensa, reinaba un clima de agresividad muy grande. La derecha, que era muy fuerte en esa región de Chile, había formado grupos armados pertenecientes a Patria y Libertad. «Fernando estaba muy identificado por ellos y varias veces había sido agredido. Estaba muy preocupado, sabía que no teníamos como defendernos». Relata María Inés.

«El día 11 de septiembre, Fernando había salido temprano. El MIR ya estaba en estado de alerta. Al volverá las 11 de la mañana ya conocía la noticia del golpe. Me contó que no tenía ninguna condición de seguridad, que no tenía dónde ir y que a esa hora de la mañana era muy buscado. Se dedicó a romper papeles y a ordenar todo lo que pudo. Luego tomo en brazos a su hija Camila, que estaba con hepatitis y nos llevó a otra casa. El se fue a una población de gente muy humilde. Quedamos de vernos el día 19 de septiembre. Puedo asegurar que Fernando no fue a Neltume, tampoco René Barrientos».

«Supe que hubo una reunión del MIR. en que se discutió si debían presentarse o no. Rene Barrientos decidió hacerlo, y Fernando, pensando en que la represión contra el MIR iba a ser implacable, decidió entrar a la clandestinidad.»

El día 22 de septiembre volvieron a encontrarse, fue la última vez que María Inés lo vio. Ambos decidieron salir de Valdivia y elaboraron un plan que no alcanzó a cumplirse.

Ella junto a su hija Camila, logro salir de la ciudad. Pero Fernando no llegó al lugar donde debían encontrarse. M. Inés viajó a Chillán a la casa de sus padres, donde dejó a su hija para seguir inmediatamente a Concepción. Quería llegar cuanto antes para avisar a su suegra la situación desesperada en que se encontraban.

María Inés volvió a Valdivia con la Sra. María Teresa lturra Sandoval, la madre de Fernando. Las acompañaba también la hermana mayor. Iniciaron la búsqueda y finalmente se enteraron de que Fernando se había ido a una casa de gente acomodada de Valdivia. «Esa familia que lo cobijó y lo protegió, sin saber quien era sufrió enormemente cuando finalmente lo detuvieron».

El lugar en que se encontraba fue conocido por los militares a raíz, de las confesiones de un militante del partido; quien, luego de entregarse voluntariamente, fue sometido a brutales torturas. Debilitado por el dolor, terminó entregando el paradero que conocía.

Fue detenido, el día 24 de septiembre, a las 11 de la noche.

«Logré saber de la casa y fui para allí La familia me recibió con desesperación, por la detención de Fernando. Asegurando que hubieran querido protegerlo más. Me contaron que la casa fue allanada por uniformados y que Fernando fue terriblemente golpeado, luego lo obligaron a llamar por teléfono, y esposado se lo llevaron, sin atender las súplicas ni explicaciones de la dueña de casa».

La madre de Fernando, habló con un Coronel, en la Escuela de Artillería, quien le aseguro que nada le pasaría. Luego la madre y la esposa de Fernando fueron a hablar con el Arzobispo de Valdivia. Monseñor Santos, para solicitarle intercediera por él. «Nos contestó que Fernando era un violentista, que él no podía hacer nada, que no nos podía ayudar».

Entonces, ellas trataron de que les permitieron verlo. Fueron varias veces a la cárcel, y lo negaron.

«Finalmente a fines de septiembre nos recibieron ropa limpia y nos entregan una bolsa de ropa sucia, ensangrentada. La revise cuidadosamente y finalmente encontré un papelito que decía: ' la cosa está mal. 10 ó 15 años reo' estaba escrito con fósforos quemados».

«El día 4 de octubre fui a hablar con un abogado, y me puse en una larga cola de personas que buscaban lo mismo. Estando ahí me avisaron que me andaban buscando para que me fuera a despedir de Fernando. Me dijeron que mi suegra ya había ido. No entendí mucho, pero igual corrí a la cárcel. Allí me dijeron que ya no estaban. Fui al cuartel, a la comisaría; de un lado a otro. nada. No pude despedirme de él.»

«Cuando nos encontramos con la madre de Fernando, desesperadas luimos a la Academia Militar. Hablamos insistimos. Finalmente nos recibió un Teniente, no supimos su nombre. Nos dijo que al principio Fernando no estaba inculpado de nada. de asaltos ni de nada. sólo de ser un militante, pero que él había asumido toda la responsabilidad, y se había autoinculpado. Ese militar nos dijo que había conversado con él en el último momento y que Fernando le había pedido que me dijera que a nuestro hijo cuando naciera le pusiera Fernando Ernesto.»

La Sra. Teresa Iturra en cambio pudo ver a su hijo Fernando y despedirse de él:

«Fernando estaba sereno, tenía la mandíbula fracturada por la tortura y me dijo que aun así había cantado una canción. Me pidió que me cuidara mucho. El mismo mensaje para Pollita. Camila y a su nuevo hijo. Me dijo que el sabía por que moría y que amaba a sus hermanos, a sus compañeros y a los trabajadores y por sobre todo (...) a los campesinos».

Muerte

El día 3 de octubre Sergio Arellano Stark estuvo en Valdivia, ¿a qué hora exactamente?. lo ignoramos.

La presencia de este General en Valdivia, antes de iniciar su tenebroso recorrido por Talca. Cauquenes y luego por el Norte de Chile, se encuentro en la prensa, en diversos testimonios y en el libro Chile La Memoria Prohibida.

Así. en la revista Apsi, de febrero de 1991. se lee:

«El siniestro periplo lo inició Arellano, cuando estuvo en Valdivia, dotado de poderes especiales, como delegado del Comandante en Jefe del Ejército, con la misión de revisar y acelerar los procesos que instruía la Justicia Militar en tiempos de Guerra, y por tanto, al margen del bando regular.»

El Dr. Guido Decap Carrasco, quien estuvo detenido los meses de octubre, noviembre y diciembre en Valdivia, contó a Nubia Becker, también prisionera en esa época: .

«Cuando me trasladaron desde la Cárcel al Regimiento Cazadores, para un nuevo interrogatorio, fui dejado solo en una sala y pude escuchar claramente como nombraban a 'mi General Arellano' y como éste les decía: 'déjense de hacer Consejos de Guerra y fusilen por Ley de Fuga (...)».

Bruno García dice que antes de que fusilaran a Liendo.

«una noche las puertas de nuestras celdas fueron abiertas violentamente (...) y entraron varios militares de rango superior, vestidos con tenidas de combate. Nos miraron y escucharon el relato que sobre cada uno de nosotros les hacían, („.) años más tarde, pude reconocer por su foto. a uno de ellos, era Arellano Stark. El era el jefe.»

En la página 344. del libro Chile, La Memoria Prohibida, dice textualmente:

«Catorce años después de los fusilamientos en el norte, salieron a la luz una serie de antecedentes que sugerían la posibilidad de que el General Arellano Stark hubiese iniciado su misión a comienzos de octubre - y no a mediados- y por ciudades del sur del país y no del norte. La primera pista la proporciono el Coronel Eugenio Rivera Desgroux, por entonces Gobernador del Nortino departamento de El Loa. en una declaración pública: Debo de afirmar -escribió Rivera- que el General Arellano, como delegado del Comandante en Jefe del Ejercito, asumió el carácter de Juez Militar en la Guarnición de Calama durante las horas de su permanencia en la Zona. el día 19 de Octubre de 1973, tal como lo asumió en las ciudades de Valdivia, Concepción, Cauquenes, La Serena, Copiapó y Antofagasta.»

A José Gregorio Liendo lo fusilaron el día 3 de octubre, luego de permitirle que se despidiera de su esposa Yolanda. Lo sacaron de la cárcel de Valdivia trasladándolo, posiblemente, a un lugar llamado Llancahue. al lado de la carretera, donde existía mi polígono de tiro perteneciente a los militares. En esa época era un terreno baldío y se usaba precisamente para practicas de tiro.

No podemos asegurar que el fusilamiento de Liendo y de sus 11 compañeros, estuviera ligado a la presencia de Arellano Stark en Valdivia. En todo caso esta duda exige respuesta.

Familias del sector a quienes entrevistamos en 1989. recuerdan que muchas noches escucharon «balaceras», que venían de Llancahue. Recuerdan especialmente las ocurridas en los primeros días de octubre. Los otros 11 compañeros fueron fusilados el día 4 de octubre, a partir de las 18:45 hrs. (6)

El certificado de defunción de Sergio Jaime Bravo Aguilera, entregado a su viuda Zunilda. el 20 de Julio de 1977. dice solamente: 'Recinto Militar'. Ni siquiera se enuncia la posible causa de muerte. En el certificado de defunción de Víctor Segundo Saavedra Muñoz se lee como causa de muerte: «heridas a bala toróxica complicada» y como lugar de defunción «Recinto Militar» y la hora. las 20.15. En la libreta de familia de Santiago Segundo García, sale su fechado nacimiento, pero la familia no ha conseguido que la parte correspondiente a la defunción le sea llenada. En cambio, en la libreta de trabajo de Santiago Segundo García Morales, con todas sus imposiciones al día, dice bajo el timbre del Complejo Maderero Panguipulli: «con fecha 30 de septiembre de 1973 deja de pertenece a nuestro servicio».

En el certificado de Defunción de Luis Mario Valenzuela Ferrada, entregado a su madre recien el 10 de septiembre de 1990. se indica como lugar de defunción solamente Valdivia omitiéndose lo de Recinto Militar. Y como fecha y hora de la muerte, se indica el 4 octubre de 1973. a las 19 horas. La causa: «Herida a bala complicados de rotura de órganos».

No deja de llamar la atención la forma en que se redactó este certificado.

El padre de Pedro Purísimo recuerda:

«Sepulte a mi hijo, en el patio 10, en la tumba de mi madre Viviana Ulloa. Los demás, fueron sepultados en el lado norte del cementerio. Ahí esta Pezo, por ejemplo (...) No me dejaron ver el cadáver de mi hijo, nadie tuvo acceso a ello. Los ataúdes iban prácticamente pintados con sangre. Los funerales fueron el día 5 como a las 16.30 hrs. Fueron como 50 personas al funeral».

La hermana de José Liendo nos relata que junto con Yolanda hicieron los tramites para enterrarlo, habían ido a la morgue, pero no les permitieron verlo, ni velarlo. Les dijeron que en el cementerio se lo entregarían. Al llegar allí recuerda: «nos encontramos con que el cementerio estaba lleno de militares. Ademas no había un ataúd, sino doce. De algunos de ellos salía sangre. La madera estaba muy nueva y la sangre la teñía. A nosotras nos entregaron un alaud rustico sin pintar. El ataúd de Gregorio era como el de un niño y de ninguna manera concordaba con su porte. Estaba sellado y sobre su cubierta, tenía escrito su nombre. Los militares nos dijeron 'Este es el de él y deben sepultarlo'. No pudimos hacer nada. (...) lo enterramos en la tierra».

Al escuchar la noticia de la ejecución, dice Leonor Sandoval. esposa de Rene Barrientes, «no supe que hacer. Dijeron que dos familiares podrían presentarse a retirar el cadáver. Fui, me recibió el Capellán Militar, llamado Diego Muñoz. Según él. Rene había escrito una carta para mí, pero él no me la quiso entregar, para que no sufriera, según me dijo. Luego agrego: 'René no era malo pero tenía amigos malos', le contesté que no era así, que Fernando Krauss y Liendo estaban llenos de bondad hacia los campesinos. Se enojó y me gritó "tu eres de las mismas', me dio mucho miedo. El era Capellán de ellos. No me atreví a pedirle la madera grabada con una rosa que Rene me había dejado: sólo él y yo sabíamos el significado. El capellan Diego Muñoz me dijo por último, que a las dos de la tarde podía ir al cementerio a retirarlo.

Llegamos con la señora de Fernando, al cementerio: estaba lleno de militares. Traían las urnas en una carretilla, y venían llenas de sangre. Había otras familias, todos llorábamos en silencio. La Pollita, compañera de Fernando, se atrevió a lanzar el grito del MIR. Yo estaba como sonámbula, volví a la casa, sentía que yo ya no era nada».

María Inés fue al cementerio con la hermana mayor de Krauss. Ahora como si el recuerdo fuera presente nos entrega su testimonio:

«Al lugar logró entrar mucha gente de la población, grupos de profesores que insistieron, y no sé cómo pasaron, entre tantos militares. En la tierra habían cavado doce hoyos, a cada uno lo pusieron en una fosa».

«Cuando el Capellán del Ejército dijo que diría una oración, alguien respondió: 'sus vidas fueron una oración, ahora, ¿para qué?'. Yo no sabía qué hacer, qué decir. Era todo tan injusto, tan irreal. Pensé para mis adentros, no puede terminar todo en este silencio; entonces grité el grito del MIR y todos los allí presentes respondieron en solidaridad, a pesar de que la mayoría de ellos nada tenían que ver con el partido».

Meses después María Inés volvió al cementerio para trasladar a Fernando a una tierra que Yolanda y la familia de Liendo habían comprado. «Converse con los sepultureros, ellos sabían muchas cosas que la gente y los militares habían contado. No sé si eran ciertas. Pero una de ellas al parecer sí lo era; porque también me lo había contado un militar y un compañero del partido: En el momento del fusilamiento Fernando habló, explicó la vida de ellos y algo más. El pelotón se negó a disparar, entonces boinas negras entraron al campo y lo hicieron».

Hernán Humberto Lopez. Burgos, profesor dirigente de la 1zquierda Cristiana. detenido desde el 2 de octubre al 10 de octubre de 1973 en la Cárcel Publica de Valdivia, relata: « En la noche logramos conciliar el sueño y despertamos temprano. A eso de las 6 de la madrugada, cuando entró algo de luz, divisamos en las paredes la escritura, la palpamos, eran frescas y habían sido escritas con barro o lodo, eran de color café, creemos que no era sangre, lodo hecho en el suelo con orines; decía: 'HOY MUEREN POR LA VIDA F.K.I. y R.B.W.. alguien tradujo: Fernando Krauss Iturra y Rene Barrientos Warner. Logramos establecer que ellos habían estado en esa celda, ese mismo día. Atamos cabos ese día. la cárcel. A la mañana siguiente salió publicada la lista de fusilados, y ahí estaban ellos dos. Dedujimos que fueron sacados de la cárcel, y trasladados al Retén, a las 5 de la tarde. Luego a la primera Comisaría y después, fueron llevados a Llancahue. para ser fusilados. Esa es la versión que conozco. Eso fue el día 3 de octubre- salí el 11 de octubre».

4. EL DESTINO DE LAS FAMILIAS, PRISIÓN, MUERTE, AMEDRENTAMIENTO Y DESINTEGRACION

Desde antes de la muerte y con mayor fuerza después, gran parte de las familias de estos 12 ejecutados fueron vigiladas, amenazadas y perseguidas. Muchos de los hermanos y aún incluso las madres, fueron detenidos, hechos prisioneros, torturados y luego de ser sometidos a Consejos de Guerra, algunos fueron condenados a largos años de prisión.

Tal sucedió con los tres hermanos de Luis Hernán Pezo Lorenzo, Ramón y Juan. Ellos fueron detenidos a fines de octubre de 1973. Eran mayores que su hermano ejecutado, pero sólo tenían entre 20 y 23 años. Los tres fueron acusados de participaren el asalto al Retén de Neltume. Sólo Lorenzo quedó en libertad. La madre, señora Margarita Navarrete, también fue detenida y llevada a declarar al Consejo de Guerra del año 1974.

En junio, Ramón y Juan fueron condenados a 10 años de cárcel y en 1976, en otro Consejo de Guerra, a echo años más. Luego de más de cinco años de cárcel, ambos fueron expulsados de Chile. Sólo recién ahora -terminada la dictadura-, han vuelto desde Holanda e Inglaterra a vivir a su tierra.

Igual cosa aconteció con los hermanos de Sergio Bravo y Enrique Guzmán,. pero su destino fue dramáticamente distinto.

El hermano menor de Sergio. Rene, había sido detenido antes de la ejecución de los doce. Tenía sólo 17 años. A José el hermano mayor de los Bravo lo buscaron intensamente, «pero no lograron encontrarlo». René también fue sometido a Consejo de Guerra y condenado a mas de 10 años de cárcel. Igual cosa hicieron con José, pero en ausencia de éste. Finalmente, al igual que los hermanos Pezo, luego de años de prisión fue expulsado de Chile.

Una historia similar tuvo Próspero, hermano de Enrique Guzmán: detención, tortura, sometido a Consejo de Guerra, prisión, expulsión del país. años de exilio y de soledades, cuando sólo tenía 19 años.

Rene Bravo y Próspero Guzmán. mueren en Neltume en 1981. ¿cuándo volvieron?, ¿cómo volvieron?. Lo ignoramos. Fue sólo leyendo el Informe de la Comisión Verdad y Reconciliación que Zunilda, cuñada de René, se enteró que éste había sido detenido en el mes de agosto por agentes de la Central Nacional de Informaciones. CNI, y asesinado el 21 de septiembre de 1981, haciendo creer los militares que él había muerto en un enfrentamiento. Igual fin tuvo Próspero Guzmán.

En las cartas que estos enviaban desde el exilio a sus familiares. Junto a sus sentimientos de dolor e impotencia por la ejecución de sus hermanos, se leen palabras de ánimo, y de fuerza, de amargura por la situación de su familia y por su lejanía. Pero en todas se percibe un dejo de esperanzas.

Si bien las demás familias no sufrieron prisión y exilio, todas vivieron un acoso permanente. La familia Liendo Vera desde el Golpe Militar hasta poco antes del término de la dictadura fue constantemente vigilada y amenazada: «nuestra casa fue allanada en varias oportunidades, primero cuando lo buscaban y luego después de su asesinato. Al principio llegaron los Carabineros, luego los aviadores, enseguida los militares y por último Investigaciones. Nos amenazaban, querían fotos,querían saber de la familia». El hermano de José; Isidro, fue detenido en dos ocaciones, luego de la segunda detención se dieron cuenta que no lo dejarían tranquilo. «Obligado, desesperado tuvo que recurrir al CIME (7) para que lo sacaran del país».

La familia de Víctor Eugenio Rudolph, luego de la muerte de éste, además de quedar ya sin el dinero que Víctor les enviaba sufrieron múltiples allanamientos. Los padres y sus nueve hermanos vivían en Valdivia en situación de extrema pobreza. En una oportunidad en que intentaron llevarse detenidos a los hermanos menores, una hermana los defendió valientemente de los militares, argumentando además, que ellos eran aún unos niños. Finalmente esta familia al igual que otras, decidió salir de Valdivia y venirse a Santiago. Recién ahora, hace poco tiempo, se atrevieron a volver.

Es posible que sean los padres de Hernán Pezo y de Enrique Guzman los únicos que no se fueron nunca de Neltume. Desconocemos el destino de las familias de Valeriano Muñoz y de Victor Segundo García. Las demás familias se alejaron y muchas se desintegraron.

Yolanda. luego de entemir a José viajó junto a Irma Liendo a Santiago, traían a Wladimir. «Venía triste, decaída y nos contaha una y otra vez lo que había pasado. Le parecía todo tan increíble como un sueño, como una horrible pesadilla».

Yolanda Avila se asiló en la Embajada de Italia y luego de un tiempo se fue a vivir a Cuba con Wlidimir. Aún esta allá.

María Inés Ruz, la esposa de Fernando Krauss también se vio obligada a salir al exilio con Camila de sólo 4 años y su hijo recien nacido. Al cabo de algún tiempo llegó a Cuba, desde donde volvió sólo hace algunos meses con sus hijos.

La familia de Pedro Purísimo Barría, que vivía en Valdivia, se quedó allí. Fue el padre el que nos dio testimonio y el sólo acudió a la Comisión Verdad y Reconciliación. La madre, en cambio, se encerró en sí misma y nunca mas salió de su casa. No habló con nadie sobre su hijo.

Inmediatamente después de enterrar a Sergio, Zunilda con su pequeño hijo se fue de Neltume. Primero, se trasladó a Temuco. a vivir con sus padres y al cabo de un tiempo a vino a Santiago. Con mucho esfuerzo pudo estudiar y recibirse de p.irvulai ia. Volvió a casarse y tuvo un niño. Pero, por muchos años, no quizo ir a Neltume.

La mujer de Enrique Guzman con sus 3 hijos, al igual que Zunilda, como pudo, se vino a Santiago. Los padres y los hermanos de Enrique se quedaron en Neltume sufriendo amenazas y hostigamientos. A pesar de la detención de Próspero, en el mes de diciembre la familia no abandonó su casa. Sin embargo. Pedro, el hermano menor, debió interrumpir sus estudios para trabajar. El frecuentemente sufría crisis de angustia. El padre de los Guzmán murió «de pena» en 1976. cuando su hijo Própero aún era sometido a Consejo de Guerra. Sin recursos, las dos hijas se vieron obligadas a venirse a Santiago para trabajar como empleadas domésticas. A pesar de esta dispersión, la familia ha mantenido una relación muy estrecha y de confianza recíproca; pero con las demás personas se cuidan, tienen resguardo y sigilo en las relaciones. La desconfianza inicial ha sido una constante.

Jovita la esposa de Victor Rudolph. luego de ver por última vez a su esposo «quedó como trastornada» y debió ser internada en el Servicio de Psiquiatría. Al salir del hospital buscó a su hijo pequeño y junto con el recién nacido, abandono Neltume para siempre. Más tarde se fue a vivir a Argentina desde no ha vuelto nunca mas.

Inmediatamente después del fusilamiento de Rene Barrientos, la familia de él vino buscar a Leonor y su pequeño hijo. Se los llevaron a Argentina. El día 24 de octubre, desesperados atravesaron por tierra la cordillera. Sólo cinco años después Leonor regresó a Chile, en silencio, a vivir con sus padres a Villarrica.

Vivencias y Transtornos.

Ningún familiar vio el cuerpo de los doce ejecutados. Sólo algunos vieron los ataúdes sellados y ensangrentados. Este hecho ha permitido que un sentimiento de duda haya penetrado los pensamientos de casi todos. ¿Eran realmente ellos?. En algunos esta duda se han transformado casi en una obsesión. Este pensamiento, unido al dolor, por la pérdida de Hernán y al exilio de sus otros dos hijos, llevó a la Señora Margarita al límite de «perder la razón» e intentar suicidarse. Ha sido vista numerosas veces por médicos, pero sus hijos dudan «que ellos lleguen ni siquiera a entenderla».

El dolor, el recelo, la desconfianza y el miedo, producto de la muerte, de las amenazas permanentes y la estigmatización durante 16 años y medio que duró la dictadura, ha llevado a muchos a no hablar, a guardar silencio. Así, ha pesar que el recuerdo de Victor Eugenio Rudolph ha estado siempre presente, sus nueve hermanos y sus padres jamas lo nombran. Sólo lo evocan en silencio y entre ellos, de algún modo, saben que nunca lo han olvidado.

Diversos trastornos derivados de la pena. de la incredulidad de lo sucedido, de la injusticia y del abandono se han presentado en la mayor parte de las familias y muy especialmente en los hijos.

Catorce hijos quedaron huérfanos de padre, tres de ellos estaban por nacer. Wladimir, el hijo de José Liendo, -quién por años lloró al oír el ruido de un helicóptero- recién a los 7 años fue informado de lo que había pasado con su padre. Yolanda tuvo que pedir ayuda médica en Cuba. para apoyar al niño.

Los cuatro hijos de Rudemir fueron constantemente acosados por sus compañeros de escuela «se burlaban de ellos al saber que su padre había sido ejecutado». Con el tiempo la única hija intentó suicidarse, lanzándose desde un puente al río.

Distinta fue la forma de narrar lo sucedido a los hijos. De decirles la verdad, «esa verdad que para nosotras mismas era difícil de asumir y entender».

Zunilda siempre le habló a su hijo de su padre, de como era, de su modo de ser, de su generosidad, de su esfuerzo por querer cambiar la situación de pobreza de ellos y de los demás. En cambio Leonor Sandoval, a indicación de la familia Barrientos, ni siquiera se atrevió a poner el apellido de su padre a su hijo. Recién cuando éste tuvo 17 años se atrevió a contarle la verdad. Por años estuvo en la duda de cómo decírselo. Finalmente, por miedo de que él lo supiera por otros, un día en que el hijo mirando los libros de Rene encontró su nombre en ellos, le contó todo: quién había sido, cómo había vivido y cómo había muerto. Desde entonces Marcos Rene ha reconstruido paso a paso la vida de su padre.

María Inés Ruz. la esposa de Fernando Krauss. desde un principio le dijo a su hija Camila, de sólo cuatro años. que su padre, por quién ella preguntaba a menudo, estaba muerto. «Al principio la niña no entendía la palabra 'muerto', pero poco a poco fue entendiendo el significado y el porqué de la muerte de su padre». Fernando Ernesto, quien no conoció a su padre, siempre supo de su existencia y de su destino. Pero recién ahora, al volver a Chile desde el exilio, ha empezado a reconstituir su historia.

Todos los familiares han deseado siempre dar a conocer quienes eran realmente sus hijos, esposos y padres. «Que se conozca la verdad, dignificar sus nombres, que se sepa quién era realmente José Gregorio Liendo y sus once compañeros».

José Liendo Vera Sergio Bravo A. y Luis Peso Jara muerte y exilio
Casa de la familia González Escuela de Chabranco Retén de Neltume



Notas

Nota 1

Mario Fuenlealba fue procesado por Consejo de Guerra (Causa Rol No. 1597-73) en Valdivia por su supuesta participación en el asalto al Reten de Carabineros de Neltume y condenado el 5 de junio de 1974 junto a más de 30 trabajadores del Complejo a 15 años de presidio mayor en su caso.

Nota 2

Muchos trabajadores y campesinos que habían participado en las organizaciones sindicales y campesinos del Complejo después del Golpe Militar intentaron cruzar la frontera argentina a través de los pasos cordilleranos. Esta también fue una recomendación dada por Luis Anguila. Jefe del Retén de los Carabineros de Liquiñe. Considerando esto, Luis Lagos, hijo de Luis Armando Lagos Tonos nos relató: «intenté pasar a la Argentina por el paso cordillerano del lugar, pero el 18 de septiembre me del u vieron y me entregaron a la policía del paso Hua-Hum y luego me trasladaron a la cárcel de Valdivia donde estuve detenido por tres meses.»

La siguiente información aparece el día 29 de septiembre y el 3 de octubre en los diarios El Correo de Valdivia y El Mercurio respectivamente: «La policía detectó que los 'peces más gordos' del Complejo Maderero huyen hacia la Argentina (...) .de acuerdo con informaciones que se han dado a conocer en Argentina las fronteras se encuentran cerradas y habría gran cantidad de detenidos. Las autoridades argentinas están solicitando antecedentes de los detenidos a Chile, por intermedio de la Cancillería e Interpol».

El 30 de septiembre de 1973 El Correo de Valdivia da a conocer: «Con la detención de 22 elementos extremistas en el paso de Carririne las fuerzas militares lian procedido u restaurar la tranquilidad en el Complejo Maderero de Panguipulli (...) los nuevos detenidos llegaron a Valdivia anoche y de inmediato quedaron a disposición de la Fiscalia Militar quien será la encargada de llevar adelante el proceso en contra del grupo de activistas que constituye el resto de la banda del 'Pepe' (...) la detención del grupo extremista fue practicada en el paso fronterizo de Carririne por una patrulla de la Gendarmería Argentina la que de inmediato procedió a practicar las consultas del caso a Valdivia para cerciorarse de si eran buscados por la justicia chilena. Al contestárseles positivamente, la Gendarmería procedió a efectuar la entrega de la banda, la que fue trasladada a Valdivia de inmediato (...)».

Nota 3

No logramos acceso a las actas de estos Consejos de Guerra. La información que tenemos la hemos obtenido a través del dictamen No. 59 del Consejo de Guerra en Valdivia (Causa Rol No. 1597-73) en el cual fueron condenados más de 30 trabajadores y campesinos del Complejo por su supuesta participación en el asalto al Retén de Neltume. Este dictamen con fecha 5 de junio de 1974 dice textualmente: «que José Gregorio Liendo Vera. Luis Valenzuela Ferrada, Luis Hernán Pezo Jara. Sergio Bravo Aguilera. Enrique Guzmán Soto, Víctor Saavedra Muñoz, Rudemir Saavedra Bahamondes y Víctor Rudolph Reyes fueron procesados y sancionados por estos mismos hechos en las causas 1341-73 y 1323-73».

Nota 4

Antecedentes obtenidos en una investigación realizada sobre lo sucedido en el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli a través de una persona becada del Servicio Universitario Mundial.

1. IMASA: Industria Maderera Sociedad Anónima.

2. Ramón Cousiño, de origen campesino, obrero maderero. Militante del MIR, quien fue detenido en noviembre de 1973, en las cercanías de Neltume. Acusado de participaren el asalto, permaneció cuatro años preso. En esa época tenía 18 años. Luego fue expulsado a Holanda donde vive actualmente.

3. Osvaldo Alvarado, militante del partido Socialista. Se entregó voluntariamente a los militares los primeros días de octubre de 1973. Fue sometido a Consejo de Guerra acusado de ser uno de los responsables del Plan Z. Después de años de cárcel fue expulsado a Suecia donde vive actualmente.

4. Pierre Cardyn había llegado a Chile a la edad de 6 años con sus padres y estudiado medicina en la U. de Concepción, y ya como médico había llegado a la provincia de Valdivia. Trabajaba como médico general en la zona de Futrono. Era militante del MIR.

5. Nubia Becker fue sometida a Consejo de Guerra acusada de participar en el Plan Z. La acusación era que ella y la Dra. Horwitz eran las encargadas de envenenar las mamaderas que se darían a los hijos de los militares. Nubia fue liberada sin cargos. Durante su permanencia en prisión y a su salida fue examinada por médicos por las graves secuelas que la tortura le habían provocado.

6. Todos fueron ejecutados en el Regimiento de la Compañía de Comandos (Boinas Negras) Nº 8 de Lancahue comandados por el capitán Alejandro Burgos de Beer (Rev. APSI especial, febrero de 1991).

7. Comité Internacional de Migraciones Europeas.


Edición digital del Centro Documental Blest. UE. 13feb03
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